Vidas diferentes Rutas paralelas

El italiano Gianluigi Buffon y el español Iker Casillas serán los pilares de sus equipos en final de la Euro
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VARSOVIA, Polonia (EFE).- Gianluigi Buffon e Iker Casillas protagonizarán mañana, en la final de la Eurocopa, un duelo bajo los palos que invita a la comparación.

Ambos son capitanes de sus selecciones y, desde la portería, sostienen a sus equipos con carisma dentro y fuera del campo. Con vidas diferentes, pero con carreras paralelas, son los símbolos de dos países que luchan por un título.

“No soy galáctico, soy de Móstoles”. Esa frase resume la humildad de Iker y unos orígenes que nunca olvida y protege. Su familia no sale en los medios y no tiene presencia pública. Mientras, su homólogo en el puesto está acostumbrado a ver a su gente en la televisión. Su madre, exlanzadora de peso, y sus hermanas, jugadoras de voleibol, acostumbran a aparecer en programas de la pequeña pantalla.

Y, al contrario que Iker, “Giggi” tiene genes que le invitaron a desarrollar su profesión. Su tío, Lorenzo Buffon, fue guardameta de equipos como Milán, Génova o Inter, entre 1949 y 1965, y llegó a defender en el Mundial de Chile 1962 la elástica italiana. Es una sangre familiar que no alcanza a poseer Iker Casillas que, sin embargo, sí se parece a su rival de mañana en otros aspectos.

Sus carreras comenzaron muy pronto. Gianluigi Buffon, dos años mayor que Casillas, debutó a la misma edad que el guardameta del Real Madrid. A los 18 años, en el Parma, comenzó su andadura en el futbol profesional.

Allí ganó sus primeros trofeos, una Copa y una Supercopa de Italia, e ingresó en 2001 en el Juventus, el equipo que realmente le ha hecho grande.

La primera década del siglo XXI pertenece a ambos.

En ella han forjado una leyenda adornada en los tres últimos años de los últimos 10 de la década de los 90.

Lo han ganado todo, o casi todo, ya que a Buffon le falta una Eurocopa y una Liga de Campeones que Iker sí tiene, y son un referente mundial en el arco inevitables de comparar.

Individualmente, acumulan premios y premios. La lista es larga. Buffon ha sido galardonado tres veces con el trofeo de mejor portero del mundo por la Federación Internacional de Estadística e Historia del Futbol (IFHS), por las cuatro de Iker. También han sido los mejores guardametas de los mundiales que ganaron (Italia en Alemania 2006 y España en Sudáfrica 2010). Y ahora, probablemente, estén luchando por ser el más brillante bajo los palos en la Eurocopa de 2012.

Han sido fundamentales en su equipo en algún momento concreto del torneo. En cuartos, Buffon detuvo un penalti a Inglaterra de la tanda decisiva, lo mismo que logró Iker contra Portugal en semifinales. Y ninguno de los dos ha flaqueado bajo los palos demostrando estar en una forma perfecta y excepcional. Pero, de momento, el jugador del Real Madrid está ganando la partida. Ha recibido dos goles menos que “Giggi”, que suma tres.

En 2008, el mítico exportero Dino Zoff analizó a ambos para El País antes de enfrentarse en los cuartos de final de la pasada Eurocopa-

“Doy algún punto más a Buffon. Casillas es muy bueno bajo los palos y es mejor técnicamente, pero Buffon tiene mucha más personalidad y carácter. Y eso es lo que hace la diferencia”. Sin embargo, esa diferencia la marcó Iker en la tanda de penaltis que dio el pase histórico a España a los cuartos.

La vida da muchas vueltas y cuatro años después les ha vuelto a reunir en un gran partido. Nadie duda que son pilares en sus selecciones pese a que tienen personalidades diferentes que, sin embargo, gustan a todos. “Este tío es un caballero, nos atiende siempre con gusto”, comentaba ayer la prensa sobre Buffon tras el choque ante Alemania.

En España, la imagen de Iker saltando por la ventana del centro de prensa después de atender personalmente a infinidad de medios uno tras otro es relevante. No quería llegar tarde a una comida y eligió ese camino para unirse a sus compañeros.

Buffon nunca lo habría hecho. Es más “glamouroso”.

Pero ése es el encanto de Casillas, su humildad y espontaneidad. El domingo se cruzarán de nuevo por el camino. Llevan una década haciéndolo. Sus carreras caminan paralelas a vidas diferentes.