Ciudades de California en números rojos

Analistas afirman que están dados los elementos para una 'tormenta perfecta'.

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Ciudades de California en números rojos
Uno de los principales temores del público ante una bancarrota es que baje la calidad de los servicios que se otorgan.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

A lo largo y ancho del estado, en las oficinas de finanzas de los gobiernos municipales los empleados están tratando de ajustar fórmulas para balancear sus presupuestos ante una serie de nuevos retos que van desde la caída de ingresos por impuestos a la propiedad, el cierre de las agencias de desarrollo urbano (CRA) y el pago de sus obligaciones por emisión de bonos que en total ascienden a más de $20,000 millones.

En cuestión de días, dos ciudades se declararon en insolvencia financiera: Stockton y San Bernardino, causando el temor de que éste sea el inicio de una serie bancarrotas entre los gobiernos locales.

“Son varias ciudades las que están con serios problemas financieros y unas cinco o seis más estarían en riesgo de declararse en bancarrota en el Sur de California”, señaló Mario Guerra, concejal de la ciudad de Downey y vicepresidente de la Asociación de Ciudades Independientes.

Guerra calificó la situación financiera por la que atraviesan la mayoría de las ciudades en el estado como “la tormenta perfecta” por los costos de las pensiones de los empleados, el pago de seguros, la eliminación de fondos para el desarrollo urbano y el aumento en el gasto de seguridad pública.

Sin embargo, Susan Carson, analista de Standard & Poor’s, una compañía de servicios financieros, afirmó que “el panorama general de los gobiernos locales es estable y no se espera una ola de bancarrotas en las municipalidades de California”.

Los municipios financiaban la mayoría de proyectos de desarrollo urbano con la emisión de bonos y estos fondos para muchas ciudades significaba hasta el 20 ó 25% de su presupuesto.

Pero tras la disolución en febrero pasado de unas 400 agencias de desarrollo urbano (CRA) para liberar mil millones de dólares para las escuelas y ayudar a cerrar un déficit fiscal del estado, ha incrementado la presión en el pago de bonos municipales porque los gobiernos locales se han visto obligados a asumir la deuda echando mano de su fondo general, reservas e impuestos provenientes de las zonas de desarrollo urbano.

Además, de acuerdo con Standard & Poor’s Ratings Services, la nueva ley en California AB 1484, aprobada a finales de junio, podría crear un caos en la forma en que los gobiernos locales manejan los pagos de su deuda que contrajeron a través de las CRA.

La AB 1484 da al gobierno estatal la habilidad de retener el dinero proveniente de las zonas de desarrollo urbano de los gobiernos locales, lo que crearía un déficit en sus presupuestos, por lo cual varias ciudades están preparando una demanda contra el Estado.

Algunas ciudades ya están resintiendo la presión de su deuda. Por ejemplo, la calificación de crédito de la Ciudad de Baldwin Park, que enfrenta un déficit de un millón de dólares para el próximo año fiscal, fue reducido el miércoles pasado al grado de “no inversión”, y Monrovia, una ciudad de 37,000 habitantes, no pudo hacer su pago por $11.5 millones por el bono emitido en 2007, de acuerdo con un reporte de declaración.

La firma crediticia Fitch Rating argumentó la caída de un 5.6% en el valor de las propiedades en las zonas de desarrollo urbano Baldwin Park y una disminución en sus ingresos por impuestos de hasta un 40% el 2007 y el 2008 en ciertas áreas comerciales para reducir su nivel de crédito.

A corto plazo, explicó Guerra, las ciudades están solucionando su problema de presupuesto con el recorte de gastos y los residentes tendrán que acostumbrarse a tener menos servicios, pero a largo plazo de no incrementarse los ingresos de impuestos la crisis será aún más seria.

Pero Mike Antonovich, integrante de la Junta de Supervisores del Condado de Los Ángeles, quien pidió revisar el manejo financiero del Condado de Los Ángeles, indicó que las bancarrota de Stockton y San Bernardino proveen una gran alerta para las municipalidades que no están aplicando políticas financieras responsables en la planeación de su presupuesto.

“En lugar de balancear sus gastos e ingresos, emiten bonos con el fin de cubrir la escalada de costos en el cuidado de salud para los jubilados, pensiones, infraestructura pública. Esta es una receta para el colapso”.

Una práctica que también está siendo utilizada por el gobierno estatal. En las elecciones de noviembre, el estado presentará una iniciativa para que los votantes decidan sobre un bono por 10,000 millones de dólares para balancear su presupuesto.

Por su parte, Moody’s Investors Service colocó $11,600 millones de deuda de las agencias de desarrollo en el nivel de “basura” el mes pasado, argumentando que las disputas legales y políticas podrían afectar el pago a los acreedores de los bonos.