Encuentran formas de encarrilar su vida

Chicos se apoyan en organización local para comenzar etapa de rehabilitación

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Encuentran formas de encarrilar su vida
David Torres recibió ayuda de Jóvenes Inc para poder tener un techo, alimentación y rehabilitación.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

Los objetos más valiosos en la habitación de David Torres, de 19 años, son una bicicleta de carreras y una consola para videojuegos. La primera le permite ir al trabajo; la segunda, pasar ratos agradables.

Ahora es difícil distinguir al muchacho que era hace apenas un año, aquel que dormía en un parque de Highland Park sin más protección que un suéter, y que recogía latas de aluminio de los botes de basura y hasta robaba bicicletas para comprar comida y cigarillos de marihuana.

Desde los 12 años esa fue su vida. Hijo de una madre indigente, Torres pasó su adolescencia en distintos hogares, hasta que un día ya no tuvo a donde ir y terminó en la calle. “Me daba miedo dormir en los parques, por las pandillas, porque aunque no tenía nada, me podían hacer algo”, contó.

Su suerte cambió cuando un consejero de su escuela (pese a todo no dejó de estudiar) lo refirió al grupo de asistencia de muchachos desamparados Jóvenes Inc, que le ofreció un techo, alimentación, un programa de rehabilitación y le ayudó a encarrilar su vida.

“Aquí encontré un trabajo y estoy estudiando”, comenta Torres, a quien también se le dio la oportunidad de habitar en un complejo de apartamentos de transición en Boyle Heights, por el cual paga un alquiler equivalente al 30% de sus ingresos mensuales.

“De no tener nada, vivir aquí se siente bien”, dijo Torres, que sueña con terminar la carrera de psicología y abrir su propio albergue para menores. “No quiero que otros pasen lo mismo que yo”, expresó.

Otros chicos, como David Gutiérrez, también han prosperado por intercesión del grupo. “Crecí más en estos meses que he estado en Jóvenes Inc que en los 23 años de mi vida”, expresó.

Desde 2009, tras el fallecimiento de su madre, él había deambulado por un par de albergues. “Esta casa es mucho para mí”, dijo Gutiérrez. “Aquí me ayudaron a apreciar todo. Ahora mi único sueño es vivir con comodidad”, continuó.

Los siete apartamentos de transición de Boyle Heights, completamente amuebladas, están destinados a 14 muchachos de 18 a 25 años que sufren problemas psicológicos, como bipolaridad, abuso de sustancias, depresión o tendencias suicidas. El programa también les ofrece ayuda para encontrar trabajo, continuar sus estudios, dejar las adicciones y ver el mundo desde otra perspectiva.

“El objetivo es que sean autosuficientes y que tengan más recursos para poder vivir”, explicó Andrea Marchetti, director ejecutivo de Jóvenes Inc. “Queremos que después de seis u ocho meses de estar aquí puedan rentar por su cuenta o que compartan un apartamento”, agregó.

La mayoría de los habitantes del lugar llegan sólo con la ropa que traen puesta. Pero el bajo alquiler les permite pagar sus estudios, ir comprando bienes y ahorrar. “Vivir en un apartamento de transición significa que tengo la oportunidad de crecer, ser responsable y aprender cómo vivir”, dijo Torres.