Castigo excesivo

Hace unos días, el juez de un tribunal juvenil en el estado de Missouri decidió poner fin a los derechos parentales de una mujer indocumentada sobre su hijo de ahora 5 años. El juez declaró que Encarnación Romero, inmigrante guatemalteca, cometió “abandono, y descuido” y determinó que era “incapaz como madre”, a pesar que la Corte Suprema de Missouri había fallado anteriormente que los derechos de la mujer habían sido violados.

Romero trabajaba en una planta de procesamiento de pollos el 22 de mayo de 2007, cuando la detuvieron en una readada migratoria y el niño tenía menos de un año. Romero estaba detenida cuando el primer juez en Jasper County dijo que había “abandonado” a su hijo por no visitarlo ni mantener contacto.

No es la primera vez que esto sucede en la azarosa historia de las deportaciones de los últimos años en Estados Unidos. Estudios de especialistas han revelado que no hay coherencia ni coordinación entre diversas agencias federales, estatales y locales para permitir que los padres arrestados tomen decisiones o siquiera mantengan contacto con los hijos que quedan afuera cuando ellos son detenidos por no tener papeles. Un estimado indica que unos 5,000 niños han caído en hogares de crianza por esta razón.

Es un asunto que hay que atender con urgencia. En Estados Unidos hay 5 millones de niños, en su mayoría ciudadanos, que tienen al menos un padre indocumentado. La continuación de las separaciones familiares tiene efectos que van más allá de lo obvio y afectan a la sociedad entera. Otro efecto práctico es el de castigar el estatus de indocumentado con la pérdida de un hijo y para el hijo, inocente, la pérdida de padre o madre. Este es un castigo excesivo e ilegal.

En el Congreso de los Estados Unidos ya se han presentado algunos proyectos de ley para solucionar el problema, pero el proceso es aún incipiente. Un proyecto en particular, de la congresista Lucille Roybal Allard de Los Ángeles, apunta a soluciones concretas y positivas: directamente obliga a las autoridades competentes a hacer todo el esfuerzo posible por hacer contacto con los progenitores y fomenta la transferencia de custodia temporal a guardianes o familiares sin importar su estatus legal.

Apoyamos que se exploren esta y otras medidas similares. Este sistema es totalmente inaceptable e inhumano.