Flama ya está en Londres

Relevos pasearán la antorcha por la ciudad antes del día 27

LONDRES (EFE/ AP).- El recorrido de la antorcha olímpica ha servido al Reino Unido para subrayar ante el mundo aquello que más enorgullece a los británicos, como su monarquía, los éxitos deportivos y cinematográficos, y algunos de los monumentos y edificios históricos con más tirón turístico del planeta.

Una de las cárceles más temidas de la Edad Media, la Torre de Londres, recibió a la llama olímpica en su primera noche en la capital británica, antes de iniciar un recorrido por la ciudad en el que no pasará por alto el palacio de Buckingham, el Parlamento de Westminster y el céntrico Hyde Park.

Cumpliendo con una tradición que se inició en 1936, el fuego partió el 10 de mayo de Olimpia, la ciudad griega donde se celebraban los Juegos en la antigüedad, para llegar ocho días después a las costas de Cornualles, al suroeste del país, donde inició un recorrido de casi 13 mil kilómetros a través de Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte.

En ese trayecto, la antorcha hizo una parada en la que ha sido la residencia de la realeza británica durante nueve siglos, el castillo de Windsor, un complejo arquitectónico medieval rodeado por 20 kilómetros de bosque que fueron un coto privado de caza para reyes y príncipes, y que en la actualidad son un parque abierto al público.

En un día lluvioso de verano, típicamente británico, la reina Isabel II y su esposo, el duque de Edimburgo, recibieron paraguas en mano a los relevistas de la antorcha y conversaron con algunos deportistas que participaron en los Juegos que Londres organizó en 1948.

Antes, el fuego olímpico había pisado algunos de los escenarios del Reino Unido que el cine ha inmortalizado, como la playa de St Andrews, al este de Escocia, done se rodaron las secuencias más memorables de “Carros de fuego”.

La antorcha visitó asimismo el castillo de Alnwick, al norte de Inglaterra, una de las localizaciones donde se llevaron a la gran pantalla las aventuras del joven mago Harry Potter, creadas por la escritora británica J.K. Rowling.

Algunos de los puntos turísticos más relevantes del Reino Unido tampoco perdieron la ocasión de recibir a la llama olímpica, como el complejo megalítico de Stonehenge, al sur de Inglaterra, o el sombrío Lago Ness, en Escocia, con su enigmático monstruo.

Unos 7 mil relevista han portada la antorcha hasta llegar a Londres, más otro millar que recorrerá la ciudad en los próximos días.

Así, la llama recorrerá las calles de la capital británica.

Para los londinenses es motivo de entusiasmo.

Los organizadores trataron de engalanar el ambiente.

La línea de subterráneos de Londres presenta grandes signos en colores para señalar las rutas de las sedes olímpicas.

Por todos lados se ven avisos con caricaturas para recordar las fechas de los juegos.

Se están erigiendo barreras para reservar los carriles exclusivos para los participantes en las olimpíadas.

Los londinenses, que ya de por sí luchan en las horas de mayor tránsito para ir y volver del trabajo no están demasiado entusiasmados, y el ánimo general se ha visto empañado por una lluvia interminable.

Pero los juegos ya están a la vuelta de la esquina. Los carteles olímpicos de color rosa, amarillo y verde lima han pintado el rostro a la ciudad.

Las rechonchas mascotas, Wenlock y Mandeville, danzan por el centro de Londres tratando de ganar admiradores.

Los famosos autobuses londinenses de dos pisos muestran avisos para publicitar las entradas de eventos olímpicos que resta por vender.

Los estadios están prácticamente listos.

En la Villa Olímpica, Cuba y Dinamarca fueron los primeros en colgar banderas desde sus balcones.

El reloj olímpico en la Plaza Trafalgar ya tiene un solo dígito. Todo está listo para la gran fiesta deportiva mundial.