Americano ¿cómo quién?

Quizás sea el calor que casi llega a los 100 grados en gran parte del país y nos saca de quicio. Quizás sea porque los republicanos se sienten atrapados políticamente porque su candidato presidencial Mitt Romney rehúsa mostrar sus papeles…de impuestos. No encuentro otra explicación para que vuelvan a atacar al Presidente Obama con lo de que no es “americano de verdad”.

Hace un par de días John Sununu, exgobernador de New Hampshire, exjefe de gabinete del primer Bush y vocero de la campaña Romney, dijo que el Presidente Obama no entiende cómo funciona la economía en este país y que “desearía que Obama aprendiera a ser un americano”.

Estoy harta de escuchar eso, no solo cuando se refiere al presidente porque es hijo de un padre inmigrante y tiene un nombre extraño y es negro, si no también cuando lo aplican a los inmigrantes en general.¿Cuántas veces hemos oído decir que los inmigrantes debemos aprender inglés y volvernos americanos y todo estará de maravilla? El problema es que nadie nos explica qué quiere decir eso, quién y cómo es ese ‘americano” ejemplar cuya conducta debemos imitar.

Quizás una posible solución pudiera ser si con la carta de ciudadanía nos dieran una especie de catálogo de la población norteamericana que indicara con flechas y asteriscos cuales son los tipos de ciudadanos aceptables que debemos emular. ¿Un Cajún de New Orleans? ¿Un descendiente de los Peregrinos de Boston? ¿Un judío neoyorquino? ¿Un jefe tribal Cherokee? ¿Un descendiente de Ponce de León de la Florida? ¿Un negro de Alabama? ¿Un encapuchado del Klu Klux Klan de Mississippi? ¿Un menonita de Pennsylvania?

Nah. Muy complicado. No funcionaría porque los que usualmente cuestionan la americanidad de otros ciudadanos no reconocen la diversidad racial y étnica de su propio país. En su patética y destructiva ignorancia de historia y geografía, piensan que todos debemos ser y pensar y actuar como ellos.

Soy ciudadana norteamericana hace casi 50 años y creo que he sido una ciudadana ejemplar. Aprendí inglés, me integré a la cultura y sociedad norteamericana, trabajé duro y alcancé mis metas. Pero obviamente eso no es suficiente. Creo que no me incluirían en el catálogo.

Barack Obama nació en Estados Unidos. Su madre era norteamericana y blanca. Estudió en las mejores universidades y se graduó de abogado. Decidió trabajar con las comunidades pobres de Chicago en vez de aceptar un empleo en Wall Street. Se casó con una mujer extraordinaria y tuvo dos hijas chulísimas y la mayoría de los votantes del país decidió elegirlo Presidente en el 2008. Aun así, el tampoco estaría incluido en el catálogo.

De existir ese fantasioso catálogo de ciudadanos aceptables, no sé a quien escogería para emular, pero sí sé a quién no quiero parecerme en lo más mínimo: John Sununu, Michelle Bachmann, Sarah Palin, Rush Limbaugh, Sean Hannity y todos los que echan espuma de odio por la boca. Tampoco emularía a los que no votan y se quejan, a los que quieren que las empresas no tengan que seguir regulaciones de ningún tipo ni pagar los impuestos debidos, a los que son pobres y votan a favor de los ricos y en contra de sus propios intereses.

Esos, en mi catálogo, no son ciudadanos ejemplares, pero desearía que lo fueran.