Compton, en vía a quiebra

Hay poco que la ciudad en lío fiscal pueda hacer, dice un analista

El que Compton sea la cuarta ciudad de California a punto de declararse en bancarrota este mes no sorprende a los activistas de la ciudad, ni a un analista económico que dice que la ciudad “necesita nuevos líderes que entren con un lente fiscalmente responsable”.

Durante al menos un año, los funcionarios de Compton han sacado fondos de su reserva, observó Emanuel Pleitez, quien fue parte del consejo asesor para la recuperación económica del presidente de Estados Unidos, Barack Obama. “No sonaron la alarma, y ahora casi es demasiado tarde para sonarla”, dijo a La Opinión.

La advertencia sobre el estado fiscal crítico salió a la luz en la reunión del Concejo Municipal el martes pasado. Después del comentario público, el contralor de la ciudad, Steven Ajobiewe, anunció que la ciudad, con una población de 93 mil personas -la mayoría de ellos latinos y de bajos ingresos-, ha acumulado un déficit de 43 millones de dólares y ha agotado 22 millones de dólares de los fondos de reserva.

La ciudad solo tiene suficiente fondos para pagar la nómina hasta el 1 de septiembre, y a principios de agosto tendrá que decidir si va a pagar los bonos, atrasarse en los pagos o declararse en bancarrota, según indicó el tesorero Douglas Sanders.

De lo que ha visto Pleitez, ahora director de estrategia para la compañía de tecnología Spokeo y candidato para la alcaldía de Los Ángeles, la estrechez vino porque los líderes de Compton “no tienen suficiente experiencia”.

“Podemos estar de acuerdo en que hubo una falta de supervisión de una perspectiva a largo plazo”, analizó.

Ajobiewe y Sanders no respondieron a solicitudes de comentario. Entretanto, el alcalde de Compton, Eric Perrodin, dijo que él no ve la situación del todo grave.

“La bancarrota debería de ser absolutamente el último recurso, y creo que no fue prudente de parte del tesorero hacer un comentario tan drástico”, dijo Perrodin a La Opinión por teléfono. “Es más bien una cuestión política que financiera”.

Recortar 10.1 millones de dólares para ajustar el presupuesto requiere que los funcionarios tengan “la voluntad política” de hacerlo, pero no parece que sea así de acuerdo con en el presupuesto que aprobaron hace unas semanas, explicó el alcalde, quien votó en contra del ajuste del presupuesto. Según él, la ciudad debería recortar fondos en las áreas de pago a empleados y operaciones.

“Compton está colgando de un hilo, pero no es la única (localidad)”, relató Pleitez. “Otras ciudades con una base más alta de impuestos también están en apuros, y algunos están en peor situación financiera”.

En semanas previas de julio, las ciudades de San Bernardino, Stockton y Mammoth Lakes anunciaron su intención de declararse en bancarrota, y el factor común es que sufrieron por la recesión a partir de 2008, indicó Pleitez.

Cuando la analista Standard & Poor’s puso los bonos de ingresos de Compton en crédito negativo el 13 de julio, Pleitez dijo que “lo había anticipado”.

Ni fue algo nuevo para los residentes que asistieron la reunión del concejo municipal el martes pasado.

“No estaba sorprendida, sino que extremadamente lastimada, porque supe que esto venia y quizás esperaba que no fuera cierto”, relató Joyce Kelly, de 64 años, quien dijo que empezó a levantar la voz hace un año cuando vio en los reportes del tesorero que no había dinero en la cuenta de reserva.

Lorraine Cervantes, de 70 años, comentó que es increíble que el mismo martes los concejales aprobaran el contrato para un nuevo administrador municipal que va a tener un salario de 205 mil dólares al año. La activista en Compton por 43 años añadió que quizás, si el contralor estatal completara una auditoria de la ciudad que inició el alcalde bajo sospecha de fraude, la ciudad podría tener la esperanza de negociar una línea de crédito.

“Estoy optimista que de alguna manera, Dios lo va a arreglar para nosotros”, expresó Cervantes.

Compton no necesariamente tiene que declarse en bancarrota, señaló Pleitez, pero la otra opción -cortar muchas horas de trabajo de los empleados o despedirlos- contribuirá a la mala moral.

Cliff Williams, el dueño de Sr. Cliff’s Texas Style Burritos que ha trabajado en Compton por más de tres décadas, relato que la eliminación de empleados en la ciudad –70 puestos de trabajo recientemente– deja a los empresarios “atorados en medio”.

“Cuando eso pasa, nosotros perdemos nuestra base de clientes en la que dependemos”, relato. “Todos los negocios aquí están teniendo dificultad en mantener sus puertas abiertas”.

Pleitez usó como ejemplo la localidad de Vallejo, en el norte, que en 2008 fue la ciudad más grande de California hasta ese momento en declararse en bancarrota. Sus funcionarios fueron inteligentes al hacerlo pronto porque la ciudad se colocó en la vía de la recuperación, según Pleitez.

“Si es o no es la bancarrota, Compton ahorita tiene que ser honesto y decirle al público, ‘Fue mi culpa'”, finalizó.