Cabildo de LA debate hoy sobre la marihuana medicinal

Hay quienes piden que se ofrezca la 'droga' de una manera segura

El sacerdote John Moretta muestra un mapa de los sitios a los que han llegado dispensarios donde se vende el producto.
El sacerdote John Moretta muestra un mapa de los sitios a los que han llegado dispensarios donde se vende el producto.
Foto: Isaías Alvarado / La Opinión

“Pancho” le da un sorbo al cigarillo de marihuana, contiene el humo unos segundos y, sin soltarlo, trata de explicar porqué fuma la hierba desde hace tres años.

“Mis huesos me duelen, tengo artritis”, dice con la voz distorsionada por retener en los pulmones tan penetrante aroma.

Antes de darse otro “toque”, este paciente de marihuana médica que oculta su nombre explica que no puede consumir medicamentos convencionales porque su hígado está deshecho: se lo acabó el alcohol. “Me la paso con mucho dolor en las noches, no puedo dormir, solo la marihuana me ayuda”, asegura.

Ayer lunes, “Pancho” esparció el potente aroma de la hierba frente a la Alcaldía de Los Ángeles para pedirles a los concejales que hoy rechacen una propuesta de ley que cerraría todos los dispensarios en la ciudad y sólo permitiría a los usuarios legítimos cultivar la droga en sus hogares.

Unas 35 personas lo acompañaron sosteniendo pancartas que mostraban las frases: “¡No prohíban mi medicina!” y “¡Protejan a los pacientes!”. A gritos pidieron acceso libre a la medicina alternativa, aprobada en 1996.

“Apoyamos el cierre y la eliminación de los dispensarios que operan sin preocuparse por los derechos de sus pacientes”, dijo Rick Icaza, presidente del Local 770 del Sindicato de Trabajadores Comerciales y de Alimentos ( UFCW), que representa a empleados de estos locales.

“Solo estamos pidiendo que a los aproximadamente 100 colectivos que se registraron antes de la Ordenanza de Control Interino (una moratoria establecida en 2007) se les permita ofrecer la medicina de manera segura”, agregó.

Sin embargo, un grupo de líderes comunitarios también acudió al Ayuntamiento para exigir un alto a la proliferación de clínicas ilegales en el noroeste de la ciudad y en el Valle de San Fernando. Afirman que más niños están consumiendo la hierba y que hay mayores niveles delictivos en esos vecindarios.

“Vemos a adolescentes en todo el Valle de San Fernando que están fumando marihuana en las escuelas, sin importar si son públicas o privadas”, alertó Susan Blaunar, directora de operaciones de la Coalición para la Prevención del consumo de Alcohol y Drogas del Valle.

En Boyle Heights, un barrio de gran concentración de latinos, siguen llegando colectivos mientras las autoridades esperan el veredicto judicial sobre una ley que les pide operar lejos de escuelas y parques.

“Solo en los pasados tres meses, tres clínicas abrieron en el territorio que abarca mi parroquia. Ahora hay seis”, mencionó John Moretta, sacerdote de la Iglesia de la Resurrección.

La votación del Cabildo se presenta tres semanas después de que la Corte de Apelaciones del Segundo Distrito de California ratificara la ordenanza original de la ciudad, aunque los autores del cierre total de los colectivos quieren que la acción continúe hasta conocerse el fallo del Tribunal Superior de California.

“Pensamos que hay un insensato número de clínicas de marihuana que supera s la cantidad de [cafeterías] Starbucks en Los Ángeles, lo cual es extremo”, manifestó Eric Moore, vicepresidente del Concejo Vecinal de East Hollywood.