La insuficiente ‘defensa’ de Cuomo

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El gobernador Cuomo anunció una campaña para evitar que personas inescrupulosas se aprovechen de indocumentados que apliquen al programa temporal de legalización del presidente Obama.

La iniciativa de la gobernación para defender a inmigrantes de abogados abusadores incluye jornadas de asesoría legal gratis, información en español sobre los detalles del programa –cuando sean públicos alrededor del 14 de agosto– y mayor persecución de servicios fraudulentos.

El programa de Obama, anunciado en junio, dará legalización temporal y renovable a miles de indocumentados menores de 30 años que hayan llegado a los Estados Unidos antes de los 16, vivido en el país por al menos cinco años consecutivos, y no tengan antecedente delictivo. La apertura del proceso de legalización muy probablemente aumentará el número de estafadores.

El anuncio de Cuomo es bienvenido –y exhortamos a los lectores elegibles a que tomen ventaja de él. En comunidades inmigrantes, demasiadas personas pierden dinero y ponen en riesgo su estadía en el país por confiar en profesionales abusivos y servicios legales falsos.

Es imposible obviar, sin embargo, la ironía de este anuncio. La intención de Cuomo de proteger a los Dreamers y otros jóvenes indocumentados se queda corta, en tanto durante todo el año pasado el gobernador se negó a reconocer el mérito del Dream Act estatal, una propuesta legislativa que busca darles a universitarios indocumentados el acceso al programa estatal de financiación de matrícula universitaria.

Miles de incansables estudiantes indocumentados, conocidos como Dreamers, han hecho repetidas visitas a Albany, algunos incluso caminaron hasta allá, para presionar a legisladores a que apoyen la iniciativa que les ayudaría a ir a la universidad. Otros se dejaron arrestar en actos de desobediencia civil al frente de la oficina del gobernador buscando su apoyo al proyecto de ley –esto, a sabiendas de que el récord criminal afecta sus posibilidades de legalización. Cuomo no respondió, ni a favor, ni en contra, ni con una propuesta alternativa.

De modo que tenemos a cientos de estudiantes neoyorquinos deseosos de una educación superior, pero sin recursos para poder hacerlo, siendo ignorados por un estado que dice estar preocupado por jóvenes que no llegan a, o terminan el college.

Esta semana, coincidencialmente, Cuomo anunció $2 millones en fondos federales para programas que ayudan a estudiantes “desasistidos y sin representación” a obtener un título universitario porque, según dijo, “en la economía de hoy, un título universitario es casi siempre necesario para asegurar empleo y comenzar una carrera exitosa”. Los dreamers –productos de nuestras escuelas públicas, miembros de nuestro mercado laboral y base de contribuyentes– no son elegibles para estos programas.

Sería de gran ayuda si, además de proteger a los Dreamers mientras aplican para el programa de legalización de Obama, Cuomo les da las mismas posibilidades que tienen sus compañeros de ir a la universidad y convertirse en los profesionales que Nueva York necesita –mucho más ahora que tienen permiso para entrar legalmente al mercado laboral. Esa sería la respuesta apropiada del gobernador de un estado que se precia de su diversidad y progresismo.