El calor no es casualidad

La temperatura record tiene una relación con las emisiones de gases

El saber que Estados Unidos está pasando por el año más caluroso de los últimos 118 años no es un consuelo para los angelinos, en estos días de altas temperaturas. Pero es un motivo más para para preocuparse del impacto humano en el cambio climático.

El pasado mes de julio rompió todos los récords de calor creando las condiciones de sequía para cerca del 63% del la nación, según la Administración Nacional de Oceanografía y Atmósfera (NOAA). Esta cifras preocupan, ya que este mes no es un caso aislado, sino que es parte de una tendencia que lleva rompiendo marcas desde hace más de un año.

Esto reaviva el debate sobre el calentamiento global y su relación con la emisión de gases contaminantes producto de la actividad humana. Es una discusión que enfrenta a los convencidos del impacto negativo de esta relación con los escépticos, que son pocos, y por fortuna cada vez menos.

En este aspecto, cabe destacar la honestidad intelectual de Richard Muller, quién dirige el Proyecto sobre la Temperatura Terrestre en la Universidad de Berkeley. Hasta hace menos de un mes era uno de los científicos escépticos más destacados. Hoy, él afirma que las emisiones de dióxido de carbono aumentan la temperatura y que los seres humanos son “casi en su totalidad, la causa”.

Sería bueno que el cambio experimentado por Miller, a raíz de su propia investigación, alterara para bien el debate que enfrenta los intereses de numerosas industrias, como el carbón, con los ambientalistas y los defensores de la calidad del aire. Una disputa que en el campo político se traslada al ámbito regulatorio.

Por ejemplo, no es casualidad que la Agencia de Protección al Medio Ambiente (EPA) -que fuera creada por el republicano Richard Nixon- sea una de las más odiadas por la industria, los conservadores republicanos. Ellos ven la labor regulatoria del EPA, de controlar las emisiones de gases contaminantes, como una invasión gubernamental cuyas normas cuestan dinero. Un ejemplo es el candidato republicano a la presidencia. Mitt Romney, quien asegura que el carbono no es malo para la salud y que por eso el EPA no debía de regularlo.

Es muy fácil creer en el calentamiento global durante una ola de calor o rechazar el concepto durante una tormenta de nieve. La realidad científica va mucho más allá del sentir climático.

Los datos del NOAA y las investigaciones como la de Miller siguen a una abundante información de un problema real y palpable que no se arregla sin acción y, mucho menos, negándolo.