Piden al sacerdote Alejandro Solalinde que permanezca en su sitio

El obispo de Tehuantepec, Óscar Armando Campos Contreras, negó haber solicitado al sacerdote su renuncia al albergue "Hermanos en el camino".

Integrantes del albergue de migrantes “Hermanos en el Camino” solicitaron al nuncio apostólico en México, Christophe Pierre, “la permanencia a tiempo completo” del religioso.

Mediante una misiva enviada al representante del Vaticano en México, los colaboradores de Solalinde dijeron estar consternados “por el futuro de la misión del padre Alejandro Solalinde y la que venimos realizando con él”.

Lo anterior, ante el inminente relevo de Solalinde como integrante de una comisión de la Dimensión de Pastoral de la Movilidad Humana, instancia dependiente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).

Ante este cambio, a realizarse en noviembre próximo, los firmantes de la solicitud argumentan que “la labor de acompañamiento pastoral que realiza coincide con la señalada en el documento de Aparecida de la V Asamblea del Episcopado Latinoamericano del 2007.

Por su lado la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) reconoció la labor que desde 2007 desempeña el equipo de trabajo del albergue Hermanos en el Camino, en Ixtepec, Oaxaca, al bridar ayuda humanitaria a los migrantes centroamericanos en su paso por México.

Luego del anuncio de que el sacerdote Alejandro Solalinde Guerra dejará su trabajo pastoral al frente de ese albergue, el organismo recordó que el defensor de los derechos humanos ha desarrollado su trabajo a pesar de las amenazas del crimen organizado.

En un comunicado, la CDHDF refirió que esa condición provocó que desde 2010 el religioso cuente con medidas cautelares otorgadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para asegurar su vida e integridad física.

Consideró que es obligación del Estado mexicano ofrecer ayuda humanitaria y garantizar los derechos humanos a las personas migrantes, así como ofrecer las condiciones adecuadas para que la sociedad civil organizada pueda realizar su labor.

En ese sentido, expresó su confianza en que el albergue Hermanos en el Camino continuará realizando su labor en la defensa de las garantías fundamentales, asesoría legal, asistencia médica y ayuda humanitaria con la misma convicción y entrega.

Alejandro Solalinde se considera castigado con la decisión y maltratado por otros sacerdotes católicos que “tienen envidia” porque sale en los medios.

“El pretexto (para apartarle de su labor) es que soy protagonista”, apuntó Solalinde en una conferencia de prensa, donde dijo ignorar si el obispo de Tehuantepec ha “recibido presiones de otros grupos” para apartarlo del centro.

Al obispo Campos se refirió como alguien “un poquito vertical, un poquito autoritario”, que no ha querido dialogar con él por el asunto.

“Entiendo que no soy indispensable, nadie lo es, pero soy un estorbo de respeto para el asentamiento de la delincuencia organizada porque los políticos que están arriba, que son los dueños y los directores de esas mafias, no se atreven a matarme, pero han luchado por quitarme”, agregó.

Aseguró que estará “con los pobres y abajo” siempre, y si eso le lleva al castigo o incluso a la excomunión, “no importa”.

“Yo creo en la misericordia de Dios y esas cositas son medievales. A mí no me asustan. No creo que un Dios misericordioso se una a un castigo que no merezco”, sentenció.