Si planeas mejorar tu hipoteca

Son muchos los expertos que lo dicen: las tasas de interés hipotecarias, ahora más bajas que nunca, podrían comenzar a subir. Si bien nadie sabe con seguridad cuánto o cuándo cambiarán esos intereses, es necesario estar preparados para cuando suceda.

Quienes más deberían considerar esa situación son quienes tienen préstamos o líneas de crédito hipotecarias de tasas ajustables y los que tienen tasas fijas de hace años que están muy por encima del nivel actual. ¿Les convendría cambiar esos préstamos, que resultan más baratos en los primeros años, por préstamos fijos, que son más caros, pero más estables a largo plazo?

Todo depende de cuánto tiempo planea esa persona permanecer en su vivienda actual (por la que han solicitado el préstamo que están pagando) y de cuánto vayan a subir los intereses -pero naturalmente, esta última cifra no se puede calcular con total certeza-.

Si piensas vivir en esa propiedad menos de tres años, podrías quedarte con tu hipoteca ajustable actual y evitarte los costos de refinanciar, que son de 2% a 3% del monto del préstamo.

Pero si crees que te quedarás en esa casa durante cinco años o más, quizás te convenga cambiarte a una tasa fija. Es cierto que ahora los préstamos variables están a niveles históricamente bajos, pero, ¿qué pasa si suben de una manera exagerada?

Si tu situación es que tienes línea de crédito hipotecaria o HELOC, considera que si tu arreglo es de tasa variable, sería posible que dentro de poco estas subieran aun más que la tasa fija. En ese caso, tu mejor opción sería pasarte a una tasa que no cambie. Sin embargo, como nada de esto es seguro, algunos expertos creen que refinanciar para irse a una tasa fija significaría perder dinero por gusto.

Cambiar a una tasa fija significa que tendrás que pagar capital e interés desde el principio en términos de 10 ó 15 años -lo que conlleva pagos mensuales bastante más altos-, mientras que en una línea de crédito HELOC típica durante cierto periodo de tiempo al inicio sólo tendrías que hacer pagos del interés.

En fin que la cuestión podría ser sencillamente decidir si es mejor pagar más ahora -pero teniendo la seguridad de que nunca pasará de una cantidad que ya conoces- o pagar menos -y arriesgarte a que en futuro tengas que liquidar más pagos de los que tu bolsillo te permite-.