Educación preescolar, clave para el éxito académico

Todos los niños tienen derecho a estudiar y los padres debemos buscar las mejores alternativas para ayudarlos a alcanzar sus metas

Gabriela Toro se siente muy orgullosa al escuchar la claridad y velocidad con que su hijo Jacob, de 6 años, puede leer. El estudiante de primer grado es un alumno destacado de su escuela y la madre atribuye sus logros a que el pequeño comenzó a estudiar temprano, primero en un jardín infantil y luego en el kínder.

“Estoy convencida que la educación preescolar es muy importante para los niños, porque no se trata sólo de que aprendan a escribir su nombre o a identificar colores y números”, dice la madre de tres niños de 6 y 4 años y la más pequeña de 3 meses. “La educación preescolar les ayuda a desarrollar ciertas destrezas motoras y sociales que nosotros los padres no podemos enseñarles en casa; esas habilidades les van a ayudar mucho el resto de sus vidas”.

Toro comentó que su hijo es un niño muy activo y que en el preescolar siguió siendo inquieto, pero ahí le enseñaron a combinar el estudio con el juego y a disfrutar del aprendizaje.

“Me sorprendió cómo llegaba a casa cantando, reconociendo colores y hablando de sus nuevos amiguitos”, recuerda la joven madre. “Era un niño que le costaba compartir y ahora juega muy bien con su hermano y con otros niños”.

Está comprobado que los niños que asisten al jardín infantil y luego al kínder se desempeñan mejor en matemáticas y lectura, además de que tienen más posibilidades de graduarse de la preparatoria y asistir a la universidad. Nueve de cada diez maestros de jardín infantil aseguran que los niños que asisten a preescolar están mejor preparados para la escuela que aquellos que no lo hacen.

Otros beneficios de la educación preescolar es que los niños tienen mayores probabilidades de ser mejores lectores antes del tercer grado, menor probabilidad de repetir algún grado o ser transferidos a clases de educación especial, y menos posibilidades de participar en actividades delictivas o criminales cuando crezcan.

En este país se firmó una ley en 2001 llamada “Que ningún niño se queda atrás”, que en cierta forma garantiza que todos los niños reciban una educación preescolar de calidad. También hay programas a nivel Federal y Estatal que ayudan a niños de bajos recursos para que puedan asistir al jardín infantil sin que tengan que pagar un centavo, como el Head Start, que es administrado por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos.

En California, por ejemplo, existe Los Ángeles Universal Preschool (LAUP) una organización sin fines de lucro creada a partir de los Primeros 5 LA, que se comprometió a aportar $600 millones de dólares durante 5 años para crear programas de educación preescolar, dirigidos a niños de 4 años en el Condado de Los Ángeles.

Es así, como desde 2005 esta organización ha creado y apoyado el funcionamiento de 325 escuelas de preescolar en el Condado de Los Ángeles, que ha llegado a más de 50 mil niños, quienes se han beneficiado del programa sin pagar nada o a muy bajo costo.

LAUP, ofrece además varios programas para padres que los ayudan a entender el comportamiento de los niños y a buscar las mejores opciones en cuanto a su educación.

Cuando sus hijos cumplan aproximadamente dos años, comience a buscar escuelas de pre escolar. Vaya a las instituciones de su área y pregunte por los servicios que ofrecen, la capacitación de los maestros, los horarios, el programa académico y todas las inquietudes que tenga referente a la escuela.

Cada estado tiene sus propios requerimientos, pero en la mayoría le van a pedir un comprobante actualizado de la salud y la edad de su hijo, así como la constancia de sus vacunas. Asimismo, los distritos escolares tienen áreas geográficas específicamente delimitadas a las que atienden y posiblemente le pidan que presente un comprobante de domicilio, que bien puede ser la factura de la luz, el gas, el agua o el teléfono, con alguno de esos documentos comprueban que usted vive dentro de los límites del distrito.

“Pienso que como padres queremos lo mejor para nuestros hijos”, dice la señora Toro. “Queremos que estén preparados para la escuela, el trabajo y la vida. Educarlos es prepararlos y esa educación comienza a temprana edad. Si los niños entran a kínder preparados para ese nivel, no se atrasarán en su aprendizaje y continuarán sus estudios. Con seguridad van a terminar la escuela y serán más productivos para la sociedad”, concluyó. Para más información o programas que contribuyan a la educación de sus hijos visite: eclkc.ohs. acf.hhs.gov ó laup.net