Gracias por las emociones

Londres despide sus Juegos y deja historias para contar

Gracias por las emociones
El velocista Usain Bolt (izq.) y el nadador Michael Phelps se van de Londres convertidos en leyendas vivientes del deporte olímpico.
Foto: EFE

LONDRES (AP).- Gracias, Usain Bolt. Muchísimas gracias.

Por ser una leyenda viviente, tal y como lo prometió. Por reescribir los libros de récords al repetir un triplete dorado en la velocidad pura. Y por irradiar ese irresistible carisma que permitió una comunión perfecta con los aficionados, dando a los Juegos Olímpicos una etiqueta de memorables.

Bolt fue otra vez el torbellino que hipnotizó a todos, pendientes tanto de sus hazañas en la pista como del desenfado con que se conduce.

¿Quién otro hubiese podido dirigir una ola en el Estadio Olímpico tras romper el récord mundial con el relevo 4×100?

“Fue un adiós a Londres. Me estaba divirtiendo con la gente”, dijo Bolt. “Yo vine a Londres para convertirme en leyenda, ahora ya soy una leyenda, y quería darle las gracias por apoyarme”.

Todo cuando muchos creían que la espalda del jamaiquino y un compatriota en ascenso -Yohan Blake- le impedirían repetir su gesta de Beijing.

Bolt no fue el único que silenció a los escépticos. Londres, la ciudad anfitriona, cumplió con su asignatura, arropando los juegos con entusiasmo, con una espontánea ceremonia de apertura en la que la Reina Isabel II se dejó escoltar por el actor Daniel Craig personificando a James Bond. Tampoco se concretaron las pesadillas del caos en el transporte y de la seguridad.

Hasta el clima cooperó con la capital británica. De tanto llover en los días previos, el sol brilló durante la mayor parte de las competencias.

Londres deja muchas páginas de momentos conmovedores e inolvidables.

Michael Phelps completó su ilustre trayectoria en la natación al atrapar cuatro medallas de oro y dos de plata, para erigirse como el deportista más laureado en la historia del olimpismo con una cosecha de 22 preseas, incluidas 18 doradas.

¿Quién olvidará el llanto de Félix Sánchez al entonarse el himno de la República Dominicana y sacar la foto de su abuela fallecida al cruzar la meta tras ganar un segundo oro en los 400 metros con vallas?, y eso con un paréntesis de ocho años.

La aparición de Ye Shiwen, la china que asombró cuando nadó más rápido que Ryan Lochte y Phelps en los últimos 50 metros en la prueba equivalente de los 400 estilos.

O la de Oscar Pistorius, el sudafricano que se convirtió en el primer atleta con las piernas amputadas que compite en los Juegos Olímpicos.

El récord de títulos de los dueños de casa, que tuvieron su mayor esplendor con la tripleta lograda en una media de hora del atletismo, en el que Mo Farah se impuso en unos vibrantes 10 mil metros.

Nacido en Somalia, pero orgulloso de su condición de británico, Farah celebró en la pista del Estadio Olímpico con su hija y esposa embarazada, que espera mellizos.

Pero también está el pundonor de quienes exhiben el espíritu olímpico en su estado más puro, como el remero Hamadou Djibo Issaka, de Níger, quien aprendió el deporte apenas tres meses antes, y Benjamin Schulte, el chico de 16 años de Guam, quien no paró de nadar hasta completar el maratón acuático nueve minutos después del En lo estrictamente competitivo, Estados Unidos y China se alternaron en la cima del medallero durante los Juegos.

Al final, Estados Unidos volteó los papeles con respecto a Beijing en el cómputo de oros.

Hace cuatro años, China se entonó por su condición de anfitriona y se apoderó de la mayor cantidad de títulos, pero esta vez fueron superados por los estadounidenses por 46-38. La diferencia fue más amplia en el acumulado global: 104-87.

Para Estados Unidos, el marcar la supremacía sobre los chinos convalida su modelo deportivo basado en el financiamiento privado y sus universidades.

Pero no se pueden obviar los extremos de sacrificio en los que incurren las familias de sus atletas, como el caso de la gimnasta Gabby Douglas. Poco después de ganar el concurso individual, trascendió que su madre se había declarado en bancarrota.

China se sustenta con un rígido proyecto estatal que pasa una factura de sacrificio muy grande a su talento. Durante los Juegos se dieron a conocer las situaciones de deportistas que confesaron que perdían todo contacto con sus familias para dedicarse exclusivamente a entrenar.

ganador.