Pasos de paz

Son poetas, migrantes, sacerdotes, sociólogos, artistas, activistas, madres, tíos, hijos, hermanas. Llegan a pie, en camioneta, en coches, come sea. Cruzaron la frontera en Tijuana para iniciar una ruta de más de seis mil millas a través de más de 20 ciudades y comunidades en 10 estados. Vienen con un mensaje de paz y solidaridad. Son víctimas de la guerra contra las drogas en México, las familias de los muertos, y quieren que sus vecinos al norte conozcan su dolor.

Con esta expedición, andamos conociendo la tragedia de los muertos y desaparecidos en México, mientras compartimos la nuestra.

Conocemos dolor, sufrimiento personal y la devastación de nuestras comunidades más vulnerables. Nuestros hijos, hermanas, tías, y padres están llenando cada esquina de cada cárcel que han construido en estos Estados Unidos. También están muriendo en las calles en violencia relacionada a la venta ilegal de drogas, o por usar drogas contaminadas y agujas sucias, o por no llamar por ayuda en el caso de una sobredosis de drogas.

Estados Unidos ocupa el primer lugar en el mundo en encarcelar a sus propios ciudadanos, con menos del 5% de la población mundial pero casi 25% de la población encarceladas de todo el mundo. Más de 500 mil personas están tras las rejas por una violación de las leyes de drogas hoy. Los afroamericanos y latinos están excesivamente representados entre los detenidos y encarcelados por delitos de drogas, a pesar de que los índices del consumo de drogas son similares a lo largo de líneas raciales y étnicas.

Después de 40 años de la guerra contra las drogas, ¿estamos ganando? ¿Cómo lo medimos? ¿Por la cantidad de drogas que consumen en los Estados Unidos? Consumimos más que nunca. ¿Por el crimen que la prohibición de las drogas está causando? Es uno de los negocios más lucrativos en el mundo. Y encima de todo, estamos encarcelando a millones de ciudadanos y deportando a los sin documentos, creando una clase de criminales no violentos que no tendrán los mismos derechos civiles cuando salgan libres. Se tiene que admitir que esta política pública no funciona, y ya es hora de contemplar nuevas prácticas que nos servirían mejor.

Durante 2010, cuando se dio la votación para legalizar el consumo de la marihuana en California, los votantes latinos fueron básicamente divididos a la mitad. Pero la Propuesta 19 inició un gran debate entre latinos acá en este país sobre el impacto de la guerra contra las drogas en la comunidad latina. Ahora con el arribo de la Caravana por la Paz, el diálogo debe seguir -pero esta vez con la participación de los familiares de México-.

El gran poeta Javier Sicilia y los caravaneros están diciendo claramente a sus primos latinos en Estados Unidos de que nosotros tenemos la obligación de presionar nuestro Gobierno a terminar su mal concebida guerra contra las drogas y el torrente de armas y violencia que lleva a su tierra.

Lo que es cierto es que ya no podemos aceptar esta guerra que a la vez destruye a México y Centroamérica, encarcela a nuestra juventud estadounidense, y no hace nada para convencer la gente a no abusar de las drogas.