Inocente en la pantalla

Documental 'Inocente' relata la vida de latina en canal de habla inglesa. La cinta se estrenó en MTV.
Inocente en la pantalla
Inocente en una escena del filme que la captó en una de sus exhibiciones de arte.
Foto: Sean Fine

Inocente podría ser un adjetivo. Para una joven ex indocumentada y sin hogar ese es su nombre y el título de su historia en el séptimo arte.

En primera persona y de manera muy visual a través de su colorido arte en cuadros y pintura en el rostro, la entonces jovencita de 15 años -y ahora de 18- compartió su vida durante un año y medio en la filmación de la cinta documental, Inocente, dirigida por Sean Fine y Andrea Nix Fine.

“Todo es mi vida y no tuve que actuar, así que no fue difícil. Todo lo que está en el documental es lo que pasó en realidad”, dijo desde Nueva York, ciudad desde la que estaba promocionando la película que estrenó el viernes por MTV.

De pocas palabras y personalidad tímida pero con una gran historia que contar, Inocente se escuchó contenta que la cinta ganadora como Mejor Documental Corto del Festival de Cine de San Antonio de este año fuera comprada por la mencionada cadena de habla inglesa.

Desde niña ella tuvo que mudarse de un lugar a otro en el condado de San Diego por no poder pagar la renta de los apartamentos que ocupaba con su mamá y dos hermanos menores. El ser indocumentada, al igual que su mamá, empeoró aún más su vida en este país.

“Dije que sí para que todo mundo nos vea. Tenemos que poner una cara a estos problemas”, comentó sobre lo que la motivó a aceptar que su vida fuera grabada.

Un equipo de producción la siguió en su vida diaria, desde la escuela a los momentos familiares así como los artísticos.

“Los que hicieron la película eran muy chévere. Si yo no me sentía bien, ellos no filmaban”, dijo la protagonista de Inocente, quien comparte momentos de dolor así como de alegría.

La tensión entre ella y su mamá, quien en lágrimas comparte sentirse mal por no decirle que la quiere, es constante en las escenas.

“Ella [su mamá] fue abusiva en un tiempo”, dijo Inocente, quien de pequeña fue víctima de violencia doméstica por parte de su padre, quien fue deportado y desde entonces no ha escuchado de él.

Es tanto el distanciamiento, que incluso, hasta el día de hoy, ella dijo no estar segura de cuál estado mexicano provenía su papá.

“Lo más difícil era no saber qué iba a pasar… el no saber”, dijo refiriéndose tanto al no saber dónde dormiría cada noche como al no saber cuándo podría ser deportada.

Por otra parte, gran parte del documental se enfoca en su interés en el arte y como alcanza sus sueños a través de una organización local.

“El documental [Inocente] ha hecho que la gente vea mi arte. [Éste] enseña todo lo que vive el indocumentado. Y con el arte, la gente se puede relacionar conmigo”, dijo.

Ahora Inocente puede sobrevivir y pagar por su propio estudio en el condado de San Diego vendiendo sus obras de arte, que incluso le dieron para visitar a Nueva York donde tuvo una exhibición.

“Fue una gran experiencia”, dijo al respecto, con su manera reservada a la hora de hablar, pero que no tiene límites en sus pinturas.

Al compartir su historia, ella también espera mandar mensajes a otras personas que ahora viven lo que ella vivió por tantos años.

“Mi mensaje es que no abandonen sus sueños y que nunca se den por vencidos, que sigan adelante”, dijo quien ahora tiene residencia permanente gracias a la organización artística A.R.T.S. que la apoyó con los trámites de inmigración.

En la película documental, Inocente habla las veces que pensó en quitarse la vida -al igual como lo pensó su mamá-, pero eso parece que hoy solo pertenece al pasado.

“El suicidio no es una buena alternativa”, aseguró la joven, quien tras no tener nada antes, ahora mira hacia el futuro de una manera prometedora.