Legislatura y desconfianza

De nuevo triunfan los intereses especiales en Sacramento
Legislatura y desconfianza

Las dos más reputadas encuestas de asuntos públicos de California confirman a cada paso la poca confianza que los ciudadanos del estado tienen en su Gobierno estatal y, en particular, su legislatura. La última encuesta Field encontró que sólo 19% de los votantes “confía” en la efectividad del poder legislativo y PPIC encontró una cifra similar de optimistas: un 20%. La cifra de desconfiados alcanza 65% en ambas.

¿Resulta algún misterio para alguien el origen de esta situación?

Esta semana volvimos a comprobar qué tipo de acciones, o falta de ellas, hacen que el californiano de a pie no crea que el Gobierno estatal es capaz de resolver los asuntos que le corresponde atacar, como el presupuesto, que es un asunto peliagudo y complicado, pero necesario para el buen funcionamiento del estado.

Pero también hay detalles, asuntos simbólicos que hablan muy alto respecto a la seriedad de estos servidores públicos y su incapacidad de poner a la ciudadanía por encima de los intereses especiales que intentan siempre lograr sus favores con todo tipo de regalos y contribuciones de campaña.

El jueves de esta semana, un comité de la asamblea estatal engavetó un proyecto de ley, cuyo nombre técnico es SB 1426, que tenía como objetivo el prohibir los regalitos que hacen a políticos los grupos o individuos que cabildean en la legislatura en favor de causas o leyes. Estos regalos incluyen boletos para conciertos y eventos deportivos, tratamientos en “spas” y juegos de golf entre otras entretenidas actividades.

Al dar ese paso, el proyecto muere sin que haya un voto público, como si nunca hubiera existido y nadie se opusiera, pero tampoco lo aprobara, un truco muy usado para no dejar a nadie “en el récord”, y también para ignorar un asunto que no conviene a los políticos.

Esta medida no hubiera resuelto los problemas del estado, pero sería un paso simbólico importante para demostrar la seriedad de los legisladores en un momento de crisis económica en los que el californiano de la calle sufre los embates del desempleo, los recortes sociales y la situación de la economía.

No en vano tienen un nivel tan bajo de aprobación. De nuevo se lo han ganado.