Mi viaje a Guadalajara

Siempre es lindo visitar tierra tapatía, aun pese a las aerolíneas

El 9 siempre ha sido mi numero de suerte; siempre hasta el nueve de este mes.

Resulta que por asuntos de esta columna y familiares, ese día viajamos Lucila y yo de Houston a Guadalajara.

Todo lo desagradable, que puede pasarle a unos pasajeros, nos tocó. Empezando con el absurdo costo del boleto de UNITED ($690 por persona) por un vuelo de dos horas (vuelo 4447) en uno de sus Embrear.

Estos aviones salen de una terminal lejanísima que tiene una sala de espera que transpira antigüedad y mugre. Todo esto tras pasar por problemas con la silla de ruedas de Lucila, el absoluto desinterés del personal del aeropuerto y continuando hasta la entrega del equipaje en Guadalajara.

¡Uffff!

Que viaje exigente y costoso…

Existe un monopolio terrible. Aeroméxico solo vuela de Houston a la Ciudad de México. La extinta Continental volaba a decenas de lugares de México y Centroamérica. Entra UNITED y se aprovecha de su posición monopólica para aumentar los precios a toda esa clientela que tiene que viajar a los destinos que controla.

Para embarcar en sus EMBRIAR hay que “viajar”, de la terminal “E” a una extensión de la terminal “B”.

La sala de espera está sucia y descuidada. ¿Será porque está destinada a ser usada principalmente por latinos y estos, al parecer, pese a que pagan, no se merecen un lugar digno.

Quiero aclararle a todos mis lectores, que a cada uno de los viajeros, nos cobran por el uso de cada aeropuerto, así que el servicio que nos deben dar no es gratuito.

Una vez en el avión le pedí al único que atendía (?) la cabina que por favor me ayudara a subir mi portafolio con computadora a los compartimientos superiores… “Más tarde”, me dijo… y esperé… finalmente y al parecer molesto… lo subió…

Durante el viaje tuvo que darnos instrucciones… Hablaba algo que no era ingles… “Ah, me dije, como la mayoría en este vuelo somos latinos nos corren la cortesía.” Y esperé su mensaje en español… Eso que hablaba no sonaba a castellano… Solo confirmé que a UNITED, al parecer, no le importan sus pasajeros latinos, que solo esta interesada a sacarles más a cambio de menos.

¡Que Dios los cuide de una competencia!

Llegando a Guadalajara nos avisaron que todo el equipaje iba a salir por la banda “6”. Ahí fuimos, ahí estuvimos, ahí vimos como todos recogían sus equipajes… De los nuestros, ni su sombra… por más que buscamos… Una larga media hora más tarde apareció nuestro equipaje dando vueltas en la banda #2. No me pregunten por qué… Nosotros tampoco preguntamos… Nos tocó “verde” en la aduana y salimos a la calle…

Guadalajara, esa bella capital de la provincia mexicana, nos recibió de gala, extremadamente limpia y llena de prados con flores.

Me explican que desde los juegos Panamericanos del año pasado se propusieron darle un mejor aspecto a la ciudad y ¡mire que lo lograron!

La amabilidad tapatía me impresionó, pese a que la conocía de cuando trabajé en esa ciudad, pero la aprecié mas que nunca ahora que, por la violencia publicada en el extranjero, esperaba cierta frialdad.

Por cierto, en ningún momento, pese a que salimos de noche, pareció que esa violencia existía y, a mis preguntas me explicaron: “Son los ‘drogos’ los que se matan entre si, pero la ciudad está en paz”.

Y así me pareció…

Todo el mundo estaba metido hasta las orejas en la olimpiada y en esta ciudad de la rivalidad futbolística entre “Chivas” y Atlas” y odio abierto al América de Azcárraga, no se hablaba más que de la final por las medallas de oro y plata entre Brasil y México.

El sábado 11 fue inútil querer hacer otra cosa; había que estar pegado al televisor y cuando la selección mexicana anotó su primer gol a los 36 segundos de empezado el partido, la euforia dio lugar a una angustia que duro 85 minutos, durante los cuales la ciudad de Guadalajara estuvo paralizada y solo despertó al segundo gol de México.

Con un nudo en la garganta estuvimos todos, yo incluido, cuando Brasil, ya en tiempo de compensación, anotó un gol y atacó furiosamente tratando de empatar…

Pero… nos salvamos de un ataque cardiaco cuando el árbitro dio por terminado el partido y la gente, pese a la lluvia, se lanzó a las calles a celebrar, en tanto la televisión mostraba cientos de miles festejando alrededor del Ángel de la Independencia en la ciudad de México.

Intentar hablar de otros temas era un esfuerzo inútil… vaya ni cuando intenté mencionar que Romney había nombrado a Paul Ryan como su candidato a la vicepresidencia de Estados Unidos, hubo quien se interesara… y es que Ryan no formaba parte de ninguna selección de futbol.

No se preocupe, me dijo alguien, solo es un antilatino más…

Y cuando llegó la bella, pero interminable clausura y el paso de la estafeta a Brasil, yo ya estaba dormido descansando para volver a los Estados Unidos, donde la lucha es entre Obama y Romney con su nuevo técnico Ryan.