Medicina al día: Contra la gonorrea

Las cepas de gonorrea actuales se han vuelto tan resistentes a los antibióticos que solamente reaccionan a uno de ellos.

Los CDC (Centros para el Control de la Prevención de Enfermedades) recomiendan ahora que el antibiótico inyectable Rocephin (ceftriaxona) sea el tratamiento de primera línea para esta enfermedad de transmisión sexual (ETS), en lugar de usar Suprax (cefixima).

El Rocephin se debe usar en combinación con uno de dos antibióticos orales, la azitromicina o la doxiciclina según las nuevas pautas para combatir la gonorrea publicadas en la revista Morbidity and Mortality Weekly Report.

Como las cepas de esta bacteria resistentes a Suprax han aumentado en todo el mundo, ha crecido también la preocupación de que la gonorrea no se pueda tratar.

Y para enfrentar esta amenaza los CDC toman la medida crítica de conservar la última medicina que todavía es efectiva, para usarla en combinación con otros dos antibióticos.

La Neisseria gonorrhoeae, es una bacteria oportunista que se ha vuelto progresivamente más resistente a todos los antibióticos desde la década de los años 30.

Si no se trata, la gonorrea puede traer consecuencias muy graves para la salud reproductiva, que incluyen, entre otras, dolor crónico en la pelvis, un embarazo ectópico potencialmente letal e infertilidad.

Las nuevas recomendaciones también aconsejan que los pacientes se sometan a una prueba para asegurar que la infección se ha erradicado del todo y que la población en general siga prácticas de sexo seguro, como por ejemplo, el uso del condón, para prevenir su transmisión.

Un estudio nuevo utilizando imágenes de resonancia magnética (o MRIs) del cerebro ha demostrado en una forma más rigurosa como ver y medir las diferencias en la inteligencia entre las personas.

La investigación que se publicó en Neuroscience encontró que las conexiones entre las distintas regiones del cerebro es un factor clave que separa lo lento y laborioso de lo rápido y lo perspicaz.

Los investigadores calculan que la fuerza de esas conexiones explica aproximadamente el 10% de la diferencia en la inteligencia entre las personas, haciendo esto más importante que el tamaño del cerebro.