Oaxaca debe apoyar a sus migrantes’Oaxaca debe acercarse más a sus migrantes’

Samuel Gurrión, diputado del distrito 7, entiende la migración

MÉXICO, D.F.- A los 9 años, Samuel Gurrión, diputado electo en el distrito 7 en Juchitán, Oaxaca, entendió la migración: una dieta a base de tortillas, sal y frijoles para mujeres embarazadas que morían en el parto por complicaciones y desnutrición o traían al mundo pequeños descalzos con problemas gastrointestinales.

“Se fueron por hambre”, resume como memoria del año en que acompañó a su hermana Elizabeth en su primer trabajo como profesora de escuela en el poblado de San Andrés Yutatio, enclavado en la Sierra Mixteca, la región que en los últimos años encabeza en el país los primeros lugares de expulsión de migrantes.

Según el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática: en 2010 el 20% de las viviendas mixtecas se encontraban abandonadas. Los habitantes se fueron para Sinaloa, el Distrito Federal y Estados Unidos.

En California formaron prósperas organizaciones binacionales con las que a Gurrión le gustaría trabajar, “son personas organizadas, discretas y talentosas que hoy aportan mucho a aquel país y al nuestro a pesar de la pobreza extrema en la que crecieron”.

A este diputado electo de 41 años, oriundo de Juchitán, en la región del Itsmo de Tehuantepec, le interesa presidir la comisión de Población, Frontera y Asuntos Migratorios en la próxima legislatura que entrará en funciones el 1 de septiembre.

La comisión en la Cámara Baja cuenta en su historial con la dirección de emigrantes como Andrés Bermúdez, “El Rey del Tomate”, y José Jacques Medina, fundador de una de las organizaciones que empujaron la nueva Ley de Migración.

De padre zapoteca y madre otomí, a Gurrión también le atraen la Comisión de Asuntos Indígenas además de la de Comunicaciones y Transportes y la de Energía, ¿por qué no? Al final de cuentas todas son áreas entrelazadas: la falta de desarrollo, de transporte y empleo y la migración.

Él mismo es parte de un camino multifácetico que va de la abogacía al empresariado -es dueño de medios de comunicación, de la construcción y de gasolineras en Oaxaca- y en los próximos días será funcionario público: su primera experiencia en un cargo de elección popular.

“Fui el único candidato a diputado del PRI [Partido Revolucionario Institucional] que ganó en Oaxaca”, señala orgulloso de la institución política que tenía en el estado uno de sus bastiones más sólidos por el número de electores que poco a poco han mudado sus simpatías a la izquierda, pero no se da por vencido.

Para la región del Itsmo, el candidato presidencial Enrique Peña Nieto firmó cinco “compromisos” que incluyen carreteras claves para el desarrollo económico regional y un aeropuerto a sugerencia de Gurrión. “Es increíble que sólo hay aeropuerto para uso militar”.

Gurrión sonríe malicioso antes de emitir el siguiente comentario en la entrevista con La Opinión en una librería de la Ciudad de México, entre decenas de comensales ajenos a la realidad del sur.

“Tal vez al Gobierno sólo se ha interesado sacar en avión a los oaxaqueños para que sean soldados”, comenta sobre el alto número de militares nacidos en su tierra.

La idea es que este aeropuerto salpique con beneficios para el parque eólico más importante de América Latina, de refinerías, puertos, cementeras, universidades y hasta migrantes que pueden trabajar o emprender proyectos productivos.

“Sé por experiencia del valor de la gente que emigra y hay que recuperar”, dice Gurrión, padre de tres niños, que vivió durante años al pie de las vías del tren por donde llegó un muchacho hondureño a pedirle agua sin saber que pronto se convertiría en su mano derecha.

“Le ofrecí empleo y se quedó conmigo durante años en los que se casó y se volvió mi gerente hasta que fundó su propia empresa”.