Discriminación en Texas

La Ley de Derechos del Votante es tan necesaria hoy como lo fue hace más de 45 años

El Estado de Texas tiene una triste legado de discriminación hacia las minorías que lamentablemente permanece vivo al día de hoy en cuanto su estructura política.

Dos fallos de tribunales federales, independiente uno del otro, condenaron la semana pasada la redistribución de distritos electorales realizada por Texas y la ley de identificación para votar. En ambos casos, la acción de la legislatura estatal Republicana actuó en contra de los intereses de los latinos y afroamericanos, que suelen votar por los demócratas.

En primer lugar, Texas obtuvo cuatro escaños más en la Cámara de Representantes gracias al aumento de población. Se sumaron 4.3 millones de personas más, siendo 65% de ellos latinos; sin embargo estos no obtuvieron ningún rédito de la redistribución electoral. La ley tolera el partidismo al dibujar el nuevo mapa pero no la exclusión de minorías como ocurrió aquie.

Lo curioso es que Texas recurrió a un tribunal federal para obtener la autorización de su mapa en vez de hacerlo ante el Departamento de Justicia por considerarlo políticamente antagónico. No obstante, los jueces lo consideraron ilegal.

Segundo, el Tribunal de Apelaciones del Distrito de Columbia determinó que Texas es incapaz de explicar porque no es discriminatoria su ley que requiere identificación para votar.

El mayor problema en este caso no es la identificación en sí, sino los esfuerzos de la legislatura para dificultar la obtención de una identificación estatal. También la selección arbitraria de cual documento es válido para votar y cual no lo es. Siendo Texas, se acepta el permiso para portar armas y se rechazo la presentación de identificación estudiantil o de beneficiario de Medicare.

Estas decisiones son el mejor argumento de porque Texas debe seguir obteniendo el permiso del Departamento de Justicia, al igual que otros Estados sureños, para cambiar mapas y procesos electorales.

El gobernador Perry y la legislatura de mayoría republicana legisló un sistema político para retener el poder por largo tiempo, a través de la exclusión deliberada de los votantes de los latinos y afroamericanos.

Los dos casos demuestran que la Ley de Derechos del Votante es tan necesaria hoy como lo fue hace más de 45 años.