Cómo superar la ruptura del primer amor

Las relaciones de pareja durante la juventud siempre dejarán huella, pero es importante aprender que no debe ser una huella terrible.

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Cómo superar la ruptura del primer amor
El amor en la adolescencia suele ser muy intenso.
Foto: Archivo

“Cuando Brenda se separó de su novio lo primero que me dijo al preguntarle cómo se sentía fue: ‘mamá, tú no sabes lo que yo siento, nadie en el mundo ha amado como yo’.

“Para mí fue muy fuerte escucharla decir esto, así como una seria llamada de atención respecto a que debía de ayudarla a sanar su primera decepción amorosa”, comenta Sylvia y agrega: “Sé que a los 13 años es difícil saber que hay mucha vida por delante y por eso mi hija pensaba que ese dolor que sentía nunca iba a desaparecer”.

Cualquier relación que llegue a su fin trae consigo una oleada de emociones y cuando esto sucede a uno de los más jóvenes de la casa, los padres no siempre saben la manera de abordar la situación.

Efraín Bartolomé, psicoterapeuta y autor del libro ‘Educación emocional en veinte lecciones‘ de Editorial Paidós, explica que el modo de acercarse al joven es por medio de plantear claramente el interés de hacerlo y exponer la preocupación que se tiene: “Los padres interesados ofrecerán su apoyo, la seguridad de su compañía y la oferta a su hijo de que cuentan con ellos cuando desee escuchar un punto de vista diferente sobre lo que le está haciendo sufrir”.

El especialista explica que es conveniente al momento de dar un consejo, manifestarle que no siempre la realidad marcha de acuerdo a nuestros deseos, por lo que hay que transmitirle que: “Ni amaremos a todas las personas a las que les gustaría ser amadas por nosotros, ni seremos amados por todas las personas que nos gustaría que nos amaran. Esa es la realidad, orientar al joven a distinguir entre esto y sus deseo sobre algunas situaciones, es ayudarlo a madurar”.

Después de la ruptura, Brenda se encerraba en su recámara toda la tarde, no quería convivir con los otros hermanos e incluso no tenía ganas de salir con sus amigas por lo que su madre se alarmó: “Le dije claramente que respetaba lo que ella sentía, que no pensaba fuera un asunto menor, sin embargo le pedí hiciera el esfuerzo de retomar todas sus actividades; con mucha tristeza me di cuenta que tenía ‘roto el corazón’ y que este momento podría darle un gran aprendizaje sobre para su vida emocional”.

A este respecto, Efraín Bartolomé declara que hay que ayudar al adolescente a ver que no tiene nada de terrible ni catastrófico que las relaciones humanas terminen y que por el contrario es natural debido a que: Cambian los intereses, alguno se aburre, tienen miedos, no crece uno o los dos en el manejo de sus emociones, inclusive porque no se eligió bien, entre otros motivos más, por lo que no se acaba el mundo, aunque en ese momento sienta que es así.

Además, el experto aconseja comunicarle al joven algunos mensajes que lo pueden ayudar a sobrepasar la situación, entre los que encontramos:

• Sí es posible soportar la ruptura y mirar con agradecimiento lo que la relación dejó de experiencia.

• Hay que buscar qué aprendizaje nos queda para que la próxima vez sea mejor la experiencia amorosa.

• Una frustración de pareja no hace a nadie más ni menos valioso, ni tampoco le quita valía si dejaron de quererlo.

Durante el crecimiento de los hijos adolescentes, los padres tienen la oportunidad de ayudarlos a vivir y aprender de cada experiencia emocional de un modo que los estimule a crecer y madurar. Es clave que ellos sepan que tener o no novi@ no los hace más seguros de sí mismos o más felices, ya que estos atributos se construyen de manera individual y no por medio de tener o no una pareja.

Después de unas semanas, Brenda comenzó a mejorar su estado de ánimo y durante un traslado de la escuela a su casa, le comentó a su mamá que se sentía triste, pero que ya no le dolía tanto como antes: “Yo me sentí aliviada cuando comenzó a platicar de nuevo con sus amigas y dejaba abierta la puerta de su recámara. Ella piensa que sólo ella aprendió de esta situación, pero no es así, yo también porque en su crecimiento vamos juntas”, concluye Sylvia.

Mi primer beso 2, director Howard Zieff (1994).

Colaboración de Fundación Teletón México.

“El principio de ser paciente es empezar con uno mismo”.

Bojorge@teleton.org.mx