Nueva cara para Pershing Square

Autoridades desean un parque funcional y útil a la comunidad con más árboles y zonas verdes

Nueva cara para Pershing Square
Frente a un puesto en el mercado que se instala en el parque, un hombre pide limosna.
Foto: J.Emilio Flores / La Opinión

En una banca, con la cabeza sobre sus piernas, casi en posición fetal y un bulto con sus pertenencias al lado, Dixon mira directamente hacia un puesto donde los duraznos, manzanas y toronjas parecen que recién les acaban de sacar brillo. La fruta está a solo unos metros de sus manos y muy lejos de su estómago.

Desde ahí, Dixon puede oler el caramelo con que están tostando las almendras, los aderezos de la comida coreana, las pupusas, las enchiladas y otros platillos que se venden en el mercado que una vez a semana se instala en el Pershing Square, el parque más grande del centro de Los Ángeles.

Para las decenas de desamparados como Dixon, que a diario se congregan en el Pershing Square, los miércoles no son un día regular: no pueden acostarse ni en las bancas ni en el suelo, no pueden fumar –ni cigarrillos ni cualquier otra cosa-, deben buscar un baño para orinar, en pocas palabras, comportarse de manera apropiada.

Esto después de que que las autoridades han recibido una serie de quejas que que van desde consumo de drogas en público, agujas hipodermicas tiradas, abuso físico y verbal, presencia de grafito, basura y desechos humanos.

El Pershing Square, un parque histórico de la ciudad que en 1994 reabrió tras un proceso de remodelación que duró dos años y costó 14.5 millones de dólares, con un diseño realizado por renombrados arquitectos que incluyeron una torre morada de 10 pisos de altura, fuentes y numerosas estructuras artísticas, está ubicado frente al Hotel Biltmore, uno de los más exclusivos de la ciudad, donde se han hospedado varios presidentes del país.

Más allá de los conciertos de verano y una pista de patinaje sobre hielo en invierno, el parque se ha convertido en un sitio infestado de ratas y refugio de desamparados.

Ahora, el concejal José Huizar, en cuyo distrito se encuentra el parque, tiene planes de re-visionarlo para que sea un centro de recreación que realmente sirva a la nueva comunidad del centro de Los Ángeles, que incluye a residentes locales, algunos de ellos con niños pequeños que requieren un área abierta de esparcimiento.

“Debemos quitar cemento y poner más árboles, más áres verdes, donde la gente quiera entrar y caminar”, explica Huizar, a quien le preocupa más la controversia que generaría el proyecto, que conseguir los fondos para remodelarlo.

Por ahora las autoridades se han enfocado en “rescatar” el parque tratando “reubicar” a los desamparados para que se instalen los puestos del mercado ambulante y no molesten a los clientes. Cambiarle el diseño al parque es un proyecto que sería sometido a un proceso de escrutino público.

Segun John Edwards, presidente de Raw Inspiration, la organizacion que administra el mercado de los miércoles en Pershing Square, esas condiciones provocaron una caída del 40% en las ventas de los negocios.

Algunos, como Jorge Ortíz, propietario de un puesto que vende jabones, aceites y lociones, había optado por no comprar espacio en este mercado.

“Duramos tres meses sin venir porque estaban muy lentas las ventas”, señala Marco Parra, de Magical Soap. “Ahora hemos vuelto para probar de nuevo”.

La presencia de desamparados preocupa a los locatarios sobre todo porque la mayoría de sus ventas son en efectivo y temen ser asaltados.

De acuerdo con Huizar, la Agencia de Servicios para Desamparados en Los Ángeles ha incrementado su presencia en el parque para referir a los desamparados a donde puedan recibir los servicios que necesitan.

“Ahora todo está tranquilo y bajo control”, dice Jorge Briones, agente del Departamento de Servicios Generales (GSD), una agencia de seguridad pública dedicada exclusivamente al patrullaje en los parques de la ciudad.

La GSD es una de las agencias que forman parte de un equipo de trabajo que integró Huizar con representantes del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD), el Departamento de Parques y Recreaciones y la Oficina del Abogado de la Ciudad para buscar soluciones a los problemas de seguridad que enfrenta el parque.

Desde entonces se ha incrementado la vigilancia incluso con agentes encubiertos del LAPD.

“La meta es que este parque sea para todos, no importa si son desamparados o no, pero que sigan las reglas y el horario del parque”, dice Rick Coca, protavoz de la oficina de Huizar. “Ahora se le ha dado un mal uso al parque y tenemos un serio problema de ratas”.

El Departamento de Parques instaló 13 trituradores solares de basura para mejorar la salud pública y reducir el riesgo de propagación de plagas.

“No hay duda de que las condiciones están mucho mejor. La pregunta es si se van a mantener”, dijo Edwards.

En un día regular, dice Briones, pueden llegar hasta 80 desamparados a pasar el día y algunos hasta la noche en el parque. De día, las personas que viven o trabajan en los edificios alrededor del parque se han acostumbrado a ellos, por la noche temen por su seguridad.

“Hoy mismo estoy comiendo y se que no tardará mucho sin que alguno de ellos llegue a pedirme lo que me sobró”, indicó Maxwell St. John, un ingeniero en informática quien alquila un apartamento en un edificio al cruzar el parque y camina a su trabajo en Bank of America.

“Estamos tan cerca de Skid Row que es dificil evitar que lleguen hasta aquí por mas seguridad que pongan”, dijo St. John.