Visión para llegar muy alto

Louis Perry, dueño de Kadima Security Services, da su receta del éxito empresarial
Visión para llegar muy alto
La compañía de Louis Perry, desde la azotea del edificio donde ubica su oficina, factura 15 millones de dólares.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

Cuando las horas de trabajo se extienden casi hasta la media noche, Louis Perry culmina su jornada con un vistazo desde la ventana de su oficina en el décimo octavo piso de un elegante edificio en el centro de Los Ángeles. La altura y las luces, dice, le recuerdan que el cansancio del día es parte del éxito que ha alcanzado.

Perry es fundador y presidente de Kadima, una empresa que ofrece servicios de escolta, seguridad privada en residencias y negocios y en centros comerciales. Cuenta con 300 empleados,tiene ingresos de 15 millones de dólares y una cartera de clientes de alto perfil como Homeland Security, expresidentes, embajadores, alcaldes, artistas y deportistas, entre otros.

“Si un día me va muy bien, no me relajo, al otro día hay que trabajar igual o más para continuar creciendo”, explica Perry, quien inició esta empresa hace solo cuatro años.”Cada uno de los contratos los he conseguido personalmente”.

“Creo que la mejor oportunidad es cuando no hay una oportunidad y tienes que salir a buscarla”, afirma Perry, de origen dominicano y criado en Brooklyn, Nueva York.

Llegó a Los Ángeles cuando tenía 19 años con la idea de ser actor y terminó trabajando como guardia de seguridad, primero en Robinson’s en Sherman Oaks y luego en un edificio de apartamentos de gente importante e influyente.

“Mi madre siempre me enseñó que cualquier cosa que hiciera, fuera el mejor”, señala Perry recordando la época cuando su trabajo era abrir la puerta a los inquilinos y estar al tanto de quién entraba y quién salía.

Así pronto se hizo de fama entre los ricos residentes del lugar, quienes luego comenzaron a contratarlo para las ocasiones especiales en que requerían un guardia privado o guardaespaldas.

“Comencé a pensar como broker: si empleo a otros guardias y les pago $10 la hora y yo cobro por ellos $16, me quedan $6 por cada uno, por ocho horas de trabajo…”, cuenta. Pronto Perry se hizo de fama como guardia de seguridad.

Las paredes de su oficina están literalmente tapizadas con fotos donde aparece ‘codeándose’ con personalidades de los más altos círculos sociales y políticos, incluyendo a los expresidentes Bill Clinton, George Bush –padre, y al exvicepresidente Al Gore.

“Cuando veo esas fotos pienso en mi madre limpiando casas y las ganas con que llegó a Nueva York para darme la oportunidad de salir adelante”, dice Perry.

“No hay nada que me proponga y no lo consiga. Quise conocer a un presidente de Estados Unidos y conocí a dos. Tengo una gran casa con piscina en Stevenson Ranch, tengo un Rolls-Royce…”, sostiene.

La creciente demanda de servicios de seguridad privada en el país, resultado de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, fue percibida por Perry desde antes de iniciar su propia empresa.

“Mi vida cambió el 9/11, mi negocio se fue hacia arriba. En términos de seguridad todo cambió. Los judíos solicitan más agentes privados, también en las fiestas y los edificios”, explica.

Como empresario Perry ha hecho de su nombre y su imagen su mejor herramienta de mercadeo, poniendo particular énfasis en las relaciones públicas y el servicio comunitario. “El nombre de uno tiene que estar en todas partes”, afirma. “Cuando vas a México ves dos cosas por todas partes: a Dios y a Coca-Cola”.

Se han escrito más de 90 artículos en revistas y periódicos sobre él; Los Angeles Business Journal en 2010 lo nombró uno de los directores ejecutivos más admirados, reconocimiento que la publicación da cada año a personas que dirigen de manera exitosa compañías y organizaciones locales; sirvió en Concejo Vecinal de Sylmar y es uno de los delegados de Stevenson Ranch.

“En Beverly Hills no hay quien no me conozca en la comunidad judía, muchos de ellos son mis clientes, pero para poder trabajar con ellos aprendí su cultura”, expresa.

Cuando los medios de comunicación estaban centrados en Conrad Murray, el doctor acusado en el caso de Michael Jackson, Perry personalmente fue su escolta privada y su chofer, transportándole de su casa a la corte, restaurantes y centros comerciales.

“Hay que saber cuando puedes conseguir exposición para tu negocio”, dice Perry, cuyo sueño es que uno de sus dos hijos se haga cargo de la empresa y que le mande un cheque a cualquier parte del mundo donde se encuentre viajando con esposa. “Si no tienes confianza en tí mismo, entonces nadie tendrá confianza en tí”.