Protestan contra el tráfico de armas

Grupo se reúne frente a la embajada de EEUU en México

Grupo se reúne frente a la embajada de EEUU en México

MÉXICO, D.F. (EFE).- Representantes de organismos civiles y religiosos protestaron ayer ante la embajada estadounidense en la capital de México para exigir un freno al tráfico ilegal de armas hacia este país, que está equipando a la delincuencia organizada.

Integrantes del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD), del colectivo Iglesias por la Paz y de la organización estudiantil YoSoy132, entre otros grupos, realizaron la protesta a unos metros de la representación diplomática.

El objetivo de la manifestación, que da inicio a la Jornada Diez Días por la Paz y los Derechos Humanos, es denunciar la corresponsabilidad del Gobierno estadounidense en la situación de violencia por la que atraviesa México y que consideran ha dejado más de 60,000 muertos, explicó a Efe el activista Ricardo Gallengo.”Es un acto de denuncia y protesta para hacer conciencia a los Gobiernos sobre el incremento de la violencia que debe parar”, dijo.

Los manifestantes, vestidos de blanco y portando pancartas con leyendas como “Hasta que la justicia y la paz se besen”, realizaron una representación con música y poesía, y colocaron en el suelo una ofrenda con veladoras, flores e imágenes de desaparecidos y muertos por la violencia.

Más tarde, una pequeña comitiva fue recibida por miembros del cuerpo diplomático de la embajada, a quienes entregó una declaración pública expresando sus demandas.Con dicha protesta se oficializa el inicio de la Jornada por la Paz y los Derechos Humanos, que incluirá protestas y expresiones artísticas y culturales en diversos puntos de México. estará a cargo de El grito más fuerte, Amnistía Internacional, Somos Más de 131, Migrantes Frontera Sur y el MPJD.

El cierre de la Jornada será el 21 de septiembre en el Zócalo de Ciudad de México, donde habrá un concierto e intervenciones de relevantes figuras del activismo como el líder del MPJD, Javier Sicilia, y el sacerdote Alejandro Solalinde, férreo defensor de los migrantes.