De policía a gran capo

MEXICO, D.F. (EFE).- Jorge Eduardo Costilla Sánchez, alias “El Coss”, quien fue arrestado ayer por la Armada de México, pasó de ser un oficial de policía en la ciudad de Matamoros a jefe del poderoso cartel del Golfo, y era uno de los capos más buscados por las autoridades mexicanas y de Estados Unidos.

Costilla Sánchez, por cuya captura se ofrecían 30 millones de pesos (2.3 millones de dólares), fue detenido en un operativo en la ciudad de Tampico, en el Golfo de México, en el que según medios locales no hubo disparos.

El cartel del Golfo es uno de los más antiguos de México y fue fundado en los años ochenta por Juan García Ábrego, quien fue detenido en México y extraditado a Estados Unidos en 1996. Al frente del cartel quedó Osiel Cárdenas, quien fue arrestado en marzo de 2003 y extraditado a Estados Unidos en 2007.

En los últimos años, los líderes del cartel se aliaron con un grupo de exmilitares desertores que se convirtieron en el brazo armado de la organización bajo el nombre de Los Zetas.

Pero en 2010 sobrevino la ruptura y los exmilitares formaron su propia agrupación criminal y extendieron su presencia a todos los estados del Golfo de México y más tarde al centro y sur del país.

Tras la captura de Osiel Cárdenas y como resultado de diversas detenciones, el cartel del Golfo se dividió en dos facciones, una de ellas encabezada por sus hermanos Antonio Ezequiel (“Tony Tormenta”) y Mario Cárdenas, este último detenido la semana pasada.

La otra fracción quedó encabezada por Jorge Eduardo Costilla Sánchez, “El Coss”, de 41 años, quien en los últimos meses se trasladó a Tampico, estado de Tamaulipas, para operar desde allí.

La disputa entre integrantes del cártel del Golfo y Los Zetas por el control de la frontera tamaulipeca con Estados Unidos, y particularmente Nuevo Laredo, ha sido particularmente sangrienta. El objetivo ha sido controlar la aduana que se encuentra en esa ciudad, por la cual se mueve el 36 por ciento de la exportación de productos mexicanos.

De acuerdo a diferentes fuentes, en esa entidad fronteriza el cártel del Golfo se ha aliado al cártel de Sinaloa para enfrentar a Los Zetas, los cuales sirvieron hasta 2003 como escoltas y sicarios al servicio de Osiel Cárdenas Guillen, entonces jefe del cártel del Golfo.

De acuerdo con información del gabinete de seguridad nacional, hasta 2002, cuando Los Zetas y el cártel del Golfo trabajaban unidos e inclusive permitían que el territorio tamaulipeco fuera utilizado por narcotraficantes michoacanos que dieron origen al cártel de La Familia, la llamada Frontera Chica se mantenía en calma y los presuntos asesinatos por rivalidad delincuencial en el año no llegaban a 20 casos.

Desde 2006, Nuevo Laredo se convirtió en el bastión de Los Zetas, y Matamoros de los líderes del cártel del Golfo.

En Nuevo Laredo y a pesar de que Osiel Cárdenas fue extraditado a Estados Unidos en enero de 2007, durante los primeros tres años y medio de la gestión del presidente Felipe Calderón se cometieron 57 asesinatos.

A partir de junio de 2010 la pugna entre Los Zetas y los del Golfo se profundizó, al igual que la ola de violencia.