El robo continúa

Los millones de mexicanos del programa bracero no tienen mucho tiempo para esperar

México tiene una deuda grande con millones de mexicanos que vinieron a Estados Unidos a trabaja décadas atrás y nunca recibieron el pago que llegó a su país, pero nunca a sus manos. Esa cuenta pendiente sigue sin saldarse hasta el día de hoy a pesar de las nuevas promesas y de los fondos asignados para ese fin.

La semana pasada varios senadores reclamaron que la Secretaría de Hacienda y Crédito está reteniendo cerca de 12 millones de dólares, de un total de 300 millones de dólares aprobados como compensación. Un estimado calcula que solamente cerca de 194 mil personas recibieron dinero de un total de entre 3.5 y 4 millones de individuos que se les adeuda dinero.

Esta situación es vergonzosa porque desde hace muchos años se habla de hacer justicia al robo descarado del dinero que Wells Fargo -10% del salario de cada bracero que vino atrabajar a Estados Unidos- entregaba al Banco de Crédito Agrícola entre los años 1942 y 1964 para que se repartiera a los trabajadores al regreso. Nunca lo recibieron en su debido tiempo y los sucesivos gobiernos mexicanos tampoco investigaron el colosal fraude cometido con estos fondos.

Hasta hoy siguen las excusas para no abonarle ni siquiera los tres mil dólares por persona, cifra que arbitrariamente se estableció en 2005 durante el Gobierno del expresidente Fox. Este año el presidente Calderón entregó pagos a un grupo de ex- braceros en una ceremonia oficial, pero la promesa de una “cruzada nacional” para saldar esta deuda está muy lejos de cumplirse.

Los senadores se han quejado de la falta de organización de la burocracia y del peregrinaje que obligan a hacer a los beneficiarios de avanzada edad entre el banco y la Secretaría de Gobernación.

Los millones de mexicanos que participaron en el programa bracero no tienen mucho tiempo para esperar que se les pague el dinero que ganaron con el sudor de su frente en nuestro país. A medida que pasa el tiempo se van mermando sus filas.

Por eso es urgente y debe ser una prioridad hacerlo. De lo contrario, se perpetúa hasta el día de hoy un robo que comenzó hace 50 años y las generaciones de cómplices de este delito siguen creciendo.