Denuncian abusos en las cárceles

Reporte indica que Departamento del Sheriff promueve violencia excesiva

Por lo menos 64 reos que estuvieron o están en custodia en las cárceles del Departamento del Sheriff del Condado de Los Ángeles en el último año, han sufrido de fracturas a causa de golpizas perpetradas por los alguaciles, según detalla un reporte revelado ayer por la Unión de Libertades Civiles (ACLU).

Peter Eliasberg, director legal de ACLU, dijo que las heridas o fracturas en la cabeza, rostro o en alguna otra parte del cuerpo son el resultado de abuso de poder y uso de fuerza excesiva por parte de los alguaciles del condado.

“Los alguaciles regularmente golpean a los reos en la cabeza con linternas o con los puños, o golpean las cabezas de los reos en contra de paredes de concreto o en las barras de hierro de las cárceles”, dijo Eliasberg.

En el nuevo reporte, ACLU detalla las declaraciones de los reos bajo custodia del Sheriff, personas civiles y expedientes médicos que –según ACLU- corroboran las alegaciones.

“Los golpes en la cabeza son peligrosos. Con frecuencia quiebran los huesos de los reos o causan algún otra lesión severa y con frecuencia los alguaciles también quiebran sus propias manos al golpearlos”, dijo el abogado de ACLU.

Entre los casos que se detallan en el reporte está el del hijo de 26 años de Sandra Neal, quien tenía una orden de captura por no presentarse a la corte por una infracción de tránsito. Los agentes del Sheriff lo detuvieron y lo golpearon tan fuerte que necesitó intervención hospitalaria.

“A mí hijo lo arrestaron por cargos mínimos no violentos que después le fueron retirados. Él no es una persona violenta y lo golpearon como si fuera un criminal… yo creo que fue por ser latino, por su forma de vestir y porque estaba en la calle en el Este de Los Ángeles a las 10 de la noche”, dijo Neal.

Según el expediente médico, el joven sufrió múltiples fracturas en la cara, fracturas nasales y en los dientes, varias contusiones y costillas quebradas.

“La golpiza ocasionó que él sufriera un colapso de los pulmones y que tuvieran que ponerle un tubo en el pecho para inflar sus pulmones… lo golpearon hasta adentro de la boca. Un agente le dio una patada en la boca que le empujó los dientes hacia adentro y se los quebró”, declaró Neal.

Neil denunció la golpiza de su hijo y recibió una carta firmada por el Sheriff Lee Baca en la cual asegura que su queja fue investigada a fondo por un panel ejecutivo y que el uso de la fuerza en este caso estaba justificado.

Para Esther Lim, una trabajadora social que coordina el proyecto de las cárceles de ACLU, estos casos son sólo una muestra de la violencia por parte de los alguaciles en contra de los reos.

“Yo camino por los pasillos de las cárceles y veo el temor entre los reos, muchos se niegan a hablar conmigo por miedo a que los alguaciles tomen represalias”, dijo Lim.

Lim aseguró que ha visto las heridas en las cabezas de los reos después de que sus cabezas han sido estrelladas en contra de las paredes o las heridas después de que han recibido puñetazos o han sido pisados.

“En el nuevo reporte de ACLU, yo sometí una declaración atestiguando las heridas sufridas por un reo que fue golpeado tan fuerte que tuvo que ser puesto en una camilla y ser empujado para que pudiera hablar con migo. Cuando lo vi, me impactó las heridas que fue el resultado de una golpiza que le dieron dos alguaciles”, manifestó Lim.

En las conclusiones del reporte, ACLU asegura que los supervisores de los alguaciles del Sheriff promueven el uso de la fuerza excesiva y que sólo un cambio en las normativas de comportamiento evitará que este tipo de abusos continúe.

La Opinión llamó al teléfono celular del portavoz del Sheriff Lee Baca, Steve Whitmore, para obtener reacciones sobre el reporte, pero el representante no estuvo disponible para dar declaraciones. También se intentó obtener la postura oficial a través de las oficinas centrales del Departamento del Sheriff, pero aseguraron que Whitmore es el único autorizado para hablar sobre este tema.

Este reporte fue sometido a la Corte Federal que supervisa los abusos en las cárceles.