LA VÍBORA

LA VÍBORA
Luis Miguel
Foto: AP

Lo que pasa en Las Vegas, se publica en todo el mundo. Y como Luis Miguel lo sabe muy bien lo quiso demostrar estrenando romance con una ex de una mega celebridad de Hollywood. Fiel a su estilo, paseó con su nueva víctima, la argentina Lucila Polak, por la Ciudad del Pecado. La salida a cenar de esta nueva parejita, que incluyó la participación de la hija de este, Michelle Salas, fue captada por varios fotógrafos, cuyas imágenes salieron publicadas por la revista ¡Hola!, en su edición del país del tango. Esa misma publicación fue la que lo ‘encontró’ sin querer queriendo con Genoveva Casanova paseando por Italia y publicó varias fotografías de él con Aracely Arámbula y los hijos de ambos. Así que la idea de que estas fotos sean casualidad es difícil de creer. Aquí lo interesante es que Polak fue pareja de Al Pacino hasta hace dos semanas durante los últimos cinco años. Ella hasta comentó en una entrevista que él era todo lo que ella necesitaba, a pesar de que ella tiene 33 y él, 72. Aunque bueno, ser rico ayuda a minimizar o olvidar de esa diferencia. La modelo pasó de dar papilla a un anciano a tener que tolerar las rebeldías típicas de un adolescente de más de 40 años que es conocido por ser el soltero más famoso, noviero e inestable en un proceso de dos semanas. Además, Luismi es su jefe; ella es una de dos coristas y eso que su propia hija declaró a la prensa que su madre no sabía cantar. ¿Será que el boricua-mexicano no tuvo que tomar clases de sexual harassment como lo tienen que hacer el resto de los jefes de las compañías estadounidenses? ¿Y qué tipo de audición hizo Lucila si su propia hija declaró a la prensa que su madre no sabía cantar? Pero bueno, al igual que La Chule y su ahora novio, Polak, o Solá, apellido que usa para su carrera artística, no terminó sus estudios de abogacía, ni los de psicología en UCLA y se enfocó en seguir por todos lados a su exnovio, con quien procreó a su hija de 14 años y se mudó a Los Ángeles, y en los últimos años actuó en algunas películas en este país pero nada sobresaliente. Por eso es más conocida por su noviazgo con el Godfather que por su trabajo. Lo curioso es que esta no es la primera vez que Lucila es fotografiada junto a “El Sol de México”. En 2008 los agarraron saliendo de un antro de West Hollywood y curiosamente en ese mismo año se supone que ella inició una relación sentimental con Al Pacino. Así que quizás Luismi fue el tercero en discordia, tal y como sucedió con Daisy Fuentes, quien dejó a su prometido para retomar su amor con el cantante quien, después, la dejó botada por la más jovencita de Arámbula. ¿Y sabrá Al de esto? Esperemos que no le salga lo de el padrino y lo quiera ‘bautizar’ a su manera.

Un bautizo pero de menos calorías es lo que necesita Lady Gaga. Ella culpa al restaurante italiano de su padre por haberla engordado pero no a ella misma por no cerrar la boca. Y es que al parecer la marihuana que ha fumado en el escenario y el estrés de su gira mundial la han llevado a convertirse en una tragona compulsiva. Y con sus outfits tan estrafalarios es imposible ocultar las libritas de más. Pero Gaga ni se preocupa a pesar de que su disquera la puso a dieta y sueña con ponerla a hacer ejercicios a la Donald Trump con Alicia Machado (¿se acuerdan cuando la ex Miss Universo tuvo que brincar la cuerda frente a la prensa por estar más gordita que cuando ganó?). Ella mejor se ha enfocado por iniciar campañas dirigidas a los “cuerpos saludables” en su página de Twitter, donde también sube fotos de ella en paños menores. No todo mundo mundo puede ser una talla zero, pero comer saludable y no como una botarga son necesarios para tener el cuerpo adecuado. Y Gaga no parece estar haciendo (y ya se ha apresurado a decir que siempre ha sufrido de bulimia… whaaaat?). Debería de poner mayor atención a su alimentación que a la que pone en su exagerado maquillaje y atuendos. Y qué decir de Christina Aguilera que también está bastante redondita. Solo basta verle los cachetes de Kiko en The Voice o cuando fue a recoger su ALMA Award para ver que las hamburguesas y hot dogs son su nueva debilidad.

¿Y qué onda con… el cantante Cristian Castro? Todavía no termina de experimentar con los tintes de cabello y eso que se acerca a la edad media. Como si estuviera audicionando por ser el hijo de Drácula en versión rubio o estuviera celebrando Halloween por anticipado, apareció ante la prensa hace unos días. Ese color se le ve tan natural como la cara de Lucía Méndez, los dientes de Anahí o la pechonalidad de las presentadoras de Univision. Que alguien le regale un buen espejo y una examen de la vista para que se de cuenta de lo ridículo que se ve con ese tono. De la manera aburrida y divagadora como habla, de esa ni hablar, simplemente no tiene remedio.