Jerry Brown decepcionó

El veto del TRUST Act permite excesos en Comunidades Seguras y daña la seguridad pública

El veto del gobernador Jerry Brown al proyecto de ley “TRUST Act” es un triunfo de las consideraciones políticas, por sobre la protección a la comunidad inmigrante de California ante una instrumentación arbitraria de la ley federal.

La promulgación de la ley estatal seguramente iba a conducir a enfrentamiento con el Departamento de Justicia en los tribunales, ya que establece una regulación estatal a un programa federal como el de Comunidades Seguras. El gobernador parece no haber comprendido que esta era una batalla justa, digna de ser peleada.

Desde un inicio el programa federal, destinado a detener y deportar a indocumentados peligrosos, fue desorganizado y confuso sobre aspectos de su implementación y las normas que establecen deberes y responsabilidades de las ciudades, condados y los estados.

A esto se le ha sumado una interpretación estricta por algunas agencias policiales que, contrariando la idea de centrarse en los individuos más peligrosos, ha perdido tiempo y recursos en casos irrelevantes. Es injustificable, por ejemplo, que sea utilizado con una vendedora ambulante de edad mayor.

En este aspecto, nos preocupa la confianza puesta por el gobernador -en su mensaje de veto- en el uso discrecional de las oficinas del Sheriff en la implementación de esta ley. Está documentado que varias autoridades locales se sobrepasan en su autoridad cuando se les da el poder de un agente migratorio en un programa federal, tal como ocurrió con la 287 (g) y ahora es con Comunidades Seguras.

Más aun esto nos preocupa en Los Ángeles, donde el Departamento del Sheriff tiene un serio problema de liderazgo. Esto se ha prestado a numerosos casos documentados de abusos contra prisioneros. Es irónico que precisamente haya sido el sheriff Lee Baca el que haya advertido públicamente que él no iba a respetar el ” TRUST Act” si se convertía en ley.

Por otra parte, el gobernador basa su veto principalmente en la supuesta mala redacción de la ley. Él asegura que falta codificar delitos y que por eso pone en peligro la seguridad pública. En realidad lo que la pone en peligro es el celo excesivo de la autoridad, el cual crea el temor de la víctima a ser deportada si denuncia un delito. Esperamos que haya un esfuerzo por crear un proyecto adecuado para el gobernador.

No obstante, creemos que Brown perdió la oportunidad de hacer lo correcto, de dejar un legado de razón y humanidad en un momento en que la fiebre contra los indocumentados contagia regiones de la nación. Era la ocasión de decir que California es distinta, pero no lo hizo. Prefirió no disputar la oposición de algunas agencias del orden ni enfrentarse a la Administración Obama. El veto de Brown es una gran decepción.