Reconocen en Chicago a co-directora de semanario Zeta

La co-directora del semanario Zeta, de Tijuana, Adela Navarro, habla sobre política y narcoviolencia, antes de recibir premio de periodismo en Chicago.
Reconocen en Chicago a co-directora de semanario Zeta
La co-directora Adela Navarro Bello trabaja en la edición del semanario Zeta. Cortesía Semanario Zeta

Chicago.- Antes recibir un importante reconocimiento de la Chicago Journalists Association el próximo 5 de octubre por exponer la corrupción, el crimen organizado y el narcotráfico, Adela Navarro Bello, co-directora del semanario Zeta, en Tijuana, México, habló vía telefónica con La Raza.

Navarro, quien recibirá el viernes el premio Daniel Pearl, se refirió a la narcoviolencia, la coyuntura política de su país, la influencia del narco de este lado de la frontera y a la inmediatez de la información frente al periodismo de investigación.

-¿Está viviendo México su peor momento con respecto a la narcoviolencia?

“Definitivamente. Nosotros hicimos un recuento desde que el presidente Felipe Calderón tomó posesión y había unas siete organizaciones criminales; estamos hablando del 2006. Para principios de este año contabilizamos 23 organizaciones criminales en el país. La guerra al narcotráfico que declaró el presidente Felipe Calderón no funcionó para aminorar la venganza, sino que la vino a avivar y promovió el crecimiento de otras organizaciones criminales. Ahora no hay nada más siete carteles; actualmente tenemos muchos más carteles y cada uno de ellos cuenta con su brazo armado y sus células criminales. A la guerra contra el narcotráfico del presidente Felipe Calderón le faltó la propuesta integral, para no nada más ir por la detención del criminal sino por la erradicación del negocio ilícito y la consignación de los que lavan dinero y de quienes tienen esas organizaciones criminales. Una vez que tienen a un líder aparecen cinco o cuatro detrás de él para sucederlo y si están en desacuerdo, esos cinco o cuatro hacen su cartelito, entonces nos trajo mucho caos el hecho de que no fuese la del presidente Calderón una estrategia integral”.

-¿Cómo ves el panorama con el presidente electo Enrique Peña Nieto?

“No vemos nada distinto al PRI que nos gobernó en el pasado. No vemos ahorita una renovación de ese partido y a lo mejor se va a sostener en su idiosincrasia priista y vamos a regresar a muchos de los vicios y algunos excesos que teníamos cuando el PRI gobernaba, no solamente la república sino en la mayoría de los estados. Vemos con mucho temor que prácticas del pasado pueden regresar con la presidencia de Enrique Peña Nieto”.

-¿Qué piensas de las afirmaciones de que no se está siguiendo el lavado de dinero y la influencia del narco en los Estados Unidos?

“Nosotros no vemos en los Estados Unidos una investigación que devele quiénes son los que están vendiendo y distribuyendo la droga en aquel territorio. Nosotros tenemos identificados en México las autoridades, las estructuras criminales, los liderazgos, las maneras en las que están trabajando en nuestro país; pero no vemos un trabajo similar en los Estados Unidos. Cuando Estados Unidos hace una investigación es hacia fuera. También vemos cómo congelan bienes de empresas de criminales mexicanos en su país o retiran documentos, pero no vemos quiénes son los criminales dentro del territorio norteamericano. No vemos quiénes son las redes de distribución. Vemos el origen de la droga, que puede ser Latinoamérica, Centroamérica, México, pero en el destino final, que es Estados Unidos, no vemos quiénes son los responsables de toda esa distribución y de todo ese negocio ilícito”.

-Ustedes empezaron a cubrir todo el tema del narcotráfico mucho antes de que éste empezara a acaparar los medios y blogs en México, como lo que se conoce como ‘narconews’.

“Lo que sucede es que el semanario Zeta, como todo periódico libre, independiente, de investigación, tiene que estar del lado de la sociedad, muy cerca de la sociedad y muy lejos del gobierno o de las entidades de poder. En ese sentido, quienes dictan la línea editorial de Zeta, quienes deciden cuáles son los temas que se deben de abordar y de investigar de manera periodística son los lectores y la sociedad en la que vivimos. Y en el semanario Zeta se ejerce un periodismo de denuncia también. Zeta no es un periódico exclusivamente de ‘narconews’, sino de reportaje y de investigación en general. Si el momento es político, el reportaje es político, si el momento es el problema de narcotráfico, el reportaje es sobre narcotráfico. Es siempre lo que esté afectando a la sociedad en su momento. Te puedo decir con mucho orgullo que un aproximado del 70 por ciento de las noticias que tú ves publicadas en el periódico fueron propuesta directa de nuestros lectores, que a través de un correo electrónico, de una llamada por teléfono, de una carta o de presentarse a nuestras oficinas nos dicen qué es lo que está pasando, porque ellos son los ojos, ellos son los oídos y ellos son los sentidos del periodismo de Zeta en las calles donde nos toca desarrollarnos”.

-En el pasado reporteros y hasta directores del semanario Zeta han sido asesinados por denunciar hechos de corrupción y al crimen organizado. Actualmente ¿cómo es que el semanario Zeta protege a sus reporteros y cómo te proteges tú para no ser una víctima más de la ola delictiva que se vive en México?

“Desde que César Blanco y tu servidora tomaron la dirección del periódico en el año 2006, cuando el fundador del semanario Jesús Blancornelas falleció, la primera decisión que tomamos era que íbamos a continuar con la línea de investigación en todos los temas, incluidos los de narcotráfico, cuando así fuera necesario. Y la segunda decisión era proteger la integridad física de nuestros compañeros y la nuestra como codirectores, así que en los reportajes donde reveláramos información, fotografías, modos de trabajo y corrupción del crimen organizado, como el narcotráfico, y en las instituciones públicas, lo íbamos a firmar como ‘Investigaciones Zeta’. Esta es una pequeña contribución a la seguridad de la redacción del semanario, pero que hasta la fecha nos ha funcionado. No hay un reportero en el blanco, no hay el nombre de un reportero en la mira, es un reportero sin rostro hacia fuera del semanario, pero obviamente es un equipo de editores y de reporteros quienes trabajamos toda esa información”.

-Y en lo que respecta a la censura. ¿Cómo es que ustedes le hacen frente?

“Nosotros no nos hemos enfrentado a la censura, no han intentado censurar al semanario. Nosotros no practicamos la autocensura porque creemos que practicar la autocensura es convertirte en un cómplice del problema que está aconteciendo en México. Mantener Zeta cada semana es por un equipo y un consejo editorial que manejamos este semanario y pues no es fácil, pero tenemos que continuar haciendo investigación, continuar ejerciendo nuestra libertad de expresión, nuestra libertad de prensa, para así aportar la mejor información a una sociedad más madura”.

-¿Resulta difícil hacer periodismo de investigación en México?

“No necesariamente resulta difícil. Nosotros estamos acostumbrados a hacer un periodismo de investigación. En el semanario Zeta tenemos 32 años de circulación en Baja California, México, y a lo largo de estos años, pues tú sabes, lo más valioso de un periodista son sus contactos. Nosotros hemos establecido no solamente un sistema de investigación periodística, sino también una red de contactos en las diferentes entidades que tienen la información, exclusivamente entidades oficiales, que en un momento dado se convierten en extraoficiales, cuando nos proporcionan alguna información que se supone es reservada de alguna manera, pero que nosotros buscamos y encontramos y requerimos para poder fundamentar lo que estamos publicando”.

-Por la inmediatez con que ahora se propaga la noticia por las redes sociales y la Internet, ¿se ha convertido el campo cibernético en una amenaza para el periodismo de investigación?

“Por supuesto, desafortunadamente la llegada tan rápida y determinante de los medios electrónicos y que están al alcance de cualquier persona para subir información y crear páginas supuestamente noticiosas o periodísticas, le afecta al periodismo de investigación precisamente por la inmediatez. Uno después tiene que estar leyendo la ‘fe de erratas’ o el cambio de información de la manera en que se publicó originalmente, debido al hecho de querer ganar la noticia a través del twitter o por medio de alguna red social o una página en la Internet dedicada a las noticias, pues esto los lleva a no investigar. El hecho de usar la internet les exige rapidez porque es una red internacional muy dinámica que se mueve rapidísimo, entonces el que suba primero la fotografía, el que suba primero la información creen que ése es el mérito, que ése debe ser el fin, ya no tanto el periodismo de investigación, ya no tanto el primero que publique realmente sustentado lo que ha sucedido en nuestro entorno, sino el que lo haga primero y punto. No importa que con ello dejen de investigar, de profundizar en la información, y dejen de entrevistar. Aunque existen excepciones ya que en México hay algunos medios que se han adentrado en el periodismo a partir de la Internet y están haciendo un trabajo digno de reconocer, pero desafortunadamente son los menos”.

-Se habla mucho que los periódicos van a desaparecer. ¿Cómo ves el futuro del periodismo de investigación impreso frente a los medios electrónicos?.

“Nosotros sobrevivimos con la venta de nuestro semanario, que también lo publicamos el viernes y contamos con una vasta red de lectores que tenemos con nosotros desde hace muchos años, que confían en el periodismo de investigación que hace Zeta, que confían en la independencia, que es muy importante también en el semanario Zeta y, bueno, sobrevivimos con ellos”.

-Finalmente ¿Cómo has recibido este reconocimiento por parte de la Chicago Journalists Association?

“Todos los que trabajamos en Zeta estamos muy honrados con la Asociación de Periodistas de Chicago y lo tomamos como una red de protección hacia nosotros; es decir, que hay personas fuera de este país que están atentos a lo que el semanario Zeta hace, que están atentos a lo que sus editores y reporteros están publicando y que no nos dejan solos es para nosotros un honor y es para nosotros una gran protección de que unos ojos tan críticos como pueden ser los de otros periodistas estén atentos a nuestro trabajo”.