El primero para Romney

El primero para Romney

Los debates sirven para presentar un contraste entre los candidatos, y vaya si lo hizo el miércoles llevándose Mitt Romney la mejor parte.

El candidato presidencial republicano aprovechó esta oportunidad para mostrarse presidencial, seguro de si mismo, con entusiasmo y claridad, que no necesariamente es dar detalles sino dar una idea de manera ordenada para ser comprendido.

Todo lo que tuvo a su favor Romney, es precisamente todo lo que careció el presidente Barack Obama.

El mandatario se mostró incomodo, agotado, por momentos frustrado, sin entusiasmo alguno. Fue el candidato que más habló, pero su lenguaje parecía perderse en los laberintos de la reforma financiera, de salud y defendiendo la difícil defensa de su administración en lo económico.

Sin lugar a dudas, en los debates suele ser más fácil ser candidato opositor que presidente. Romney no dudó en lanzar sus críticas a la gestión del presidente, incluso en tres oportunidades puso abiertamente en duda las afirmaciones del presidente. Obama nunca respondió.

Es más, las expectativas eran que Obama fuera el más hábil, el de mayor manejo y carisma. Sin embargo, esa persona nunca apareció. El candidato presidencial demócrata, a diferencia de su rival, no aprovechó las numerosas vulnerabilidades de Romney como candidato. Esa mismas que señala a viva voz en cada parada de campaña.

Todo esto ocurre en un momento en que se ha ido reduciendo la ventaja de Obama en las encuestas. El debate del miércoles pasado le dará una necesaria inyección de entusiasmo a la base republicana. No hay mejor noticia para una campaña tan golpeada, como una victoria clara en el primer debate.

A los demócratas les queda la gran duda de por qué el presidente estuvo tan por debajo de su nivel anticipado. Lo único que les queda es la esperanza que esto haya sido tan solo un tropiezo y que el mandatario se recupere. Pero ellos pueden hacer muy poco al respecto, Obama es el que está solo ante Romney.

Finalmente, los votantes también fueron los ganadores porque tuvieron la oportunidad de ver a los candidatos cara a cara y compararlos. Pero las campañas saben, y los votantes también, que esta es tan solo la primera vuelta de una disputa a tres.