LAPD muestra liderazgo

Es necesaria la aprobación del cambio de protocolo en Comunidades Seguras
LAPD muestra liderazgo

Es una sabia decisión la tomada por el jefe Charlie Beck, de que el Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) se limite a entregar a las autoridades de inmigración únicamente a los indocumentados más peligrosos. Es un paso adelante en la seguridad pública.

Al fin y al cabo, ese fue el propósito original con que fue creado el programa federal de Comunidades Seguras, que coordina la labor entre las autoridades locales y la Oficina de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).

Se suponía que iba a centrarse en los individuos más peligrosos. Sin embargo, debido a la improvisación en la regulación y el celo excesivo de las autoridades locales hizo que el programa alcance un récord de más de 400 mil deportaciones anuales, en su mayoría de personas que no caían en la definición original de peligrosidad.

Es más, debido a la mala implementación del programa, la intención de traer seguridad a la sociedad, deportando a los indocumentados peligrosos, dio resultados opuestos. Las víctimas de delitos en las comunidades inmigrantes temían reportarlos a las autoridades policiales ante la posibilidad de ser arrestados y que ICE los pida para deportarlos.

Por eso el LAPD decidió modificar sus protocolos para asegurarse de que no se retendrá a petición de ICE a los detenidos por delitos menores, a los que carecen de antecedentes penales y los que no tienen documentado su pertenencia a una pandilla.

Este es el momento adecuado para que el LAPD indique con claridad la nueva intención, días después de que el gobernador Brown vetó el llamado “TRUST Act”. Y al mismo tiempo que el sheriff Lee Baca, del Departamento del Sheriff de Los Ángeles, está empecinado en ayudar a la deportación del indocumentado peligroso como del que no lo es.

Beck está demostrando con esta decisión el liderazgo necesario para enfrentar una encrucijada complicada, como lo es la que crea la inmigración con la seguridad pública.

El jefe del LAPD mostró un marcado contraste de principios con otros líderes que parecen carecer de la claridad como para reconocer la cuestión de política migratoria -que se realiza a nivel federal-, la implementación de un programa federal -según su intención original- y el impacto que esa implementación tiene en la seguridad pública.

Esperamos que la Comisión de Policía y el Concejo Municipal aprueben el nuevo protocolo del LAPD para que entre en vigencia a partir del próximo 1 de enero. Ojalá que la decisión de Beck sea emulada a lo largo del estado, y de la nación, por el bien de la familia inmigrante y especialmente por la seguridad en general.