No en la Proposición 37

Es una buena idea con una redacción tan defectuosa como para ser rechazada
No en la Proposición 37

Muchas iniciativas electorales tienen como pilar un buen principio, pero la redacción de la medida es tan defectuosa para lograr el principio esbozado que no merecen ser aprobadas. Este es el caso de la Proposición 37.

La medida, de ser aprobada, exigirá que la comida cruda o procesada lleve un rótulo informando si fue producida con plantas o animales cuyo material fue alterado de manera especifica. También prohíbe que el rótulo o la publicidad de este producto y otros procesados puedan ser calificados de “natural”. Al mismo tiempo, exime de este requerimiento a varias categorías de productos.

Creemos que el consumidor tiene el derecho a conocer el producto que se lleva a la boca. En esto estamos de acuerdo con los autores de esta iniciativa. Al igual, reconocemos que la gran industria alimenticia que se opone hoy a la medida, nunca ha favorecido el que los consumidores estén bien informados del contenido de sus productos. El problema es que la Proposición 37 es más complicado que esto.

La iniciativa parte de la sospecha que los productos genéticamente alterados, en su gran cantidad semillas de maíz, canola, soja y azúcar de remolacha, pueden ser perjudiciales para la salud.

Esto aprovecha la inquietud similar compartida por la mayoría de los estadounidenses, a pesar de que este temor ha sido desmentido por la Asociación Médica de Estados Unidos, la Academia Nacional de Ciencias, la Organización Mundial de la Salud y la Administración de Alimentos y Medicinas.

Al mismo tiempo, el texto de la iniciativa establece un sistema que permite a cualquier persona hacer una demanda sobre una mala rotulación, sin tener que demostrar daño alguno.

Establece excepciones como el del alcohol -entre muchas otras- que pone en duda el argumento de la peligrosidad de estos productos, al igual del alimento en restaurantes.

Finalmente, crea una definición de alimento “natural” que, según el analista legislativo, prohibiría que comestibles procesados que no están alterados genéticamente puedan ser considerados “naturales”. El lenguaje ambiguo de la iniciativa puede llegar a prohibir que se califique de “natural” a productos “procesados como enlatados, ahumados, cocinados, congelados”, entre otros. etc.

La Proposición 37, con todo su interés por la información y la salud del consumidor, se asemeja a un plan de mercadeo apoyado por la industria de alimentos orgánicos contra la gran industria agropecuaria.

Por eso, posiblemente nunca probo su suerte en la legislatura estatal. Quizás allí se podría haber arreglado su redacción para que realmente sea una propuesta lógica y equilibrada.

Vote no a la Proposición 37.