Pájaro en la política

A Romney hay que atacarlo con la verdad y donde más le duele

Abelardo, el pájaro amarillo de Plaza Sésamo, se metió en la política norteamericana sin querer queriendo.

Un spot político del presidente Barack Obama recientemente hizo alusión a que Mitt Romney está interesado en castigar al pajarote y a sus amigos de Sesame Street que a los empresarios de Wall Street.

El spot político, el cual se difundió en varios medios de comunicación y a través del Internet, es una estrategia equivocada. No hace más que enaltecer la arrogancia empresarial de Romney y hace muy poco o nada en cambiar las tendencias políticas que ahora, particularmente después del debate presidencial, viran hacia la derecha más que a la izquierda.

En ese debate, Romney comentó que quitaría los subsidios federales a organizaciones no lucrativas como la red de televisión CBS, la que transmite los programas de Plaza Sésamo.

Obama y su equipo instintivamente reaccionaron con el corazón y no con el cerebro. Pretendieron ganarse el corazón del electorado a través de la desgracia de Abelardo, cuando el problema de la política económica de Romney va más allá de Plaza Sésamo.

A Romney hay que atacarlo con la verdad y donde más le duele. El candidato presidencial es el prototipo ejecutivo de Wall Street que hace jugosas sumas de dinero a través de un sistema económico que le da su amparo y le permite cuantificar ganancias al por mayor sin el sudor de la frente.

Durante las elecciones primarias de los republicanos, tanto Rick Perry como Newt Gingrich lo criticaron por crear dinero a través de la usura y la destrucción de empresas pequeñas.Su empresa, Bain Capital, precisamente despojaba empresas y quitaba trabajos a miles de personas asalariadas, mientras que él y los accionistas de Bain se embolsillaban millones de dólares.

Una vez iniciada la campaña hacia la presidencia, Obama supo establecer las diferencias económicas entre él y el candidato republicano, haciendo alusión a la proximidad de Romney con Wall Street, resaltando los problemas de Bain Capital y demostrando que Romney se dedicó a la práctica de “exportar” trabajos a otros países.

A Obama le fue muy bien con esta retórica. Los medios de comunicación hicieron estragos en la campaña de Romney. El electorado estadounidense empezó a darse cuentas de que las políticas neoliberales añejas de Bush son muy similares a las de Romney.

Hoy, Obama está cometiendo errores de apreciación. El debate presidencial le quitó velocidad a su campaña política y está empezando a cambiar las tendencias.

El Presidente tiene que volver a su crítica sustantiva. Tiene que exaltar nuevamente los problemas de Bain Capital, exponer a Romney como un enemigo de 47% de la población norteamericana y hacer resalar sus políticas ultraneoliberales.

Abelardo, el pájaro de Plaza Sésamo, es para los niños. La política es para la gente adulta. Obama tiene que cambiar la tonalidad de su estrategia política.