la marina no sabía quien era

MÉXICO, D.F.— Dos camionetas con 18 marinos rondaban en búsqueda de miembros de los Zeta, s delatados por una llamada anónima, cuando recibieron un par de granadazos que contraatacaron para acabar con la vida de dos criminales que entregaron a las autoridades del estado de Coahuila sin saber que uno de los cadáveres era de Heriberto Lazcano, el Z-3, líder del cártel.

El vocero de la Secretaría de la Marina (Semar), José Luis Vergara, dijo ayer con esta versión detallada que sus elementos no reconocieron el cuerpo de “El Verdugo” o “El Lazca”, el mismo que horas después fue robado por un comando armado en la funeraria de Sabinas, la madrugada del pasado 8 de octubre.

Los marinos operan en el estado como elementos “coadyuvantes en la seguridad y no tienen facultad legal para levantar los cadáveres que caen en las confrontaciones. Cuando esto ocurre, deben llamar al Ministerio Público.

“Informamos sobre lo ocurrido a la Procuraduría de Justicia del Estado de Coahuila”, dijo Vergara.

De acuerdo con la Semar, el pasado 7 de octubre, sus elementos llegaron a un campo de beisbol en la comunidad de Progreso, Coahuila, donde se encontraba “El Lazca” y dos acompañantes en una camioneta pickup blanca desde donde desembolsaron su artillería.

Los marinos se bajaron de los vehículos e iniciaron la persecución a pie, armados. Uno de los delincuentes logró escapar y dos cayeron en la escaramuza, alrededor de las 18:00 horas.

“Para nosotros se trataba de dos delincuentes más, como en otros casos lo hemos realizado”, detalló el vocero.

Así que llamaron a los ministeriales y entregaron los cuerpos; más noche, elementos de la Semar regresaron a la funeraria por rutina y se retiraron poco después de la media noche, una hora antes de que los desconocidos se llevaran al “Verdugo”.

“Hasta el siguiente día nos dan la información de que hay fuertes indicios de que se trata de esta persona y también nos enteramos de que ya había sido sustraído el cadáver”.

La versión de la Marina coincide con declaraciones de las autoridades locales. “Fue una falta de coordinación”, aceptó Sergio Sisbeles, vocero de Seguridad coahuilense.

Sisbeles explicó que una vez que llegaron los cuerpos a la Funeraria “García” para realizar la necropsia, los peritos tomaron las huellas dactilares y las fotografías de los cuerpos que posteriormente fueron divulgadas como muestra de la identidad del capo.

Tanto autoridades federales como estatales se encuentran en búsqueda de sus restos que pudieron ser trasladados hasta Apan, su pueblo natal.