Que cocinen los niños

Involucrar a los niños a la hora de cocinar les permitirá conocer sobre la higiene y, sobre todo, desarrollar un gusto por todo.
Que cocinen los niños
Los niños también pueden cocinar y aprender.
Foto: Agencia Reforma

Meter las manos en la masa, pensar en un menú y planear las compras, ir al mercado a elegir los ingredientes y conocer aquellos que no siempre están en la mesa y tienen colores y figuras llamativas, es una forma divertida y educativa de fomentar orden, higiene y, sobre todo, el gusto por comer de todo.

“Los niños generalmente tienen una estructura siempre en la mente, la escuela y el orden en casa es lo que les fomenta esto. Cocinar es un ejercicio terapéutico, los relaja y además continúa con ese ejercicio del orden.

“La cocina es así, para hacer una receta se necesita tener los ingredientes ya enfilados y listos en un área específica, luego se emplean y se van haciendo los platillos, se limpia y al final se tiene un resultado; si los niños entran en este juego es relajante, como todo tiene un orden no tienen problema y lo disfrutan, pasan un tiempo agradable y además comen lo que prepararon, menciona Eduardo Osuna, chef propietario de Casa de las Rosas, restaurante ubicado en Guadalajara.

Además del orden, involucrar a los pequeños en la cocina es esencial para enseñarlos a comer de todo, que conozcan los ingredientes y les gusten; “herramienta” que les será de gran utilidad al crecer para pertenecer a grupos sociales o incluso para hacer negocios.

Hacer que prueben todo es tarea de los padres, menciona Osuna, quien tiene a su hijo Pedro, de cuatro años de edad, y a quien le ofrece siempre todos los ingredientes y, si después de probarlos no le gusta algo, entonces se tiene una justificación para no comerlo, pero no antes de tenerlo en la boca.

“Es importante darles a conocer la materia prima desde chicos, porque esos alimentos que aprendes de comer de niño son los que estarán siempre en tu cabeza y cuando crezcas seguramente serán los que consumirás más frecuentemente.

“Siempre hay que tener cuidado en la cocina, pues los pequeños se pueden quemar o cortar, hay que alejarlos de la estufa y prestarles un cuchillo de mesa o que no tenga un filo con el que se puedan cortar. En casa hay una barra con sillas que queda intermedia a la cocina, así que Pedro se sienta del otro lado de la barra y yo estoy en los fogones; por ejemplo, yo pelo los pepinos y los corto por mitad a lo largo y entonces le paso una cuchara y le digo que le quite las semillas y un cuchillo de mesa para que corte bastones”, añade.