Crucial el debate de hoy para los votantes judíos de Florida

Analizarán con lupa los comentarios que hagan los aspirantes a la Casa Blanca sobre Israel
Crucial el debate de hoy para los votantes judíos de Florida
A.J. Mercincavage (i), representando al candidato republicano Mitt Romney, se sienta junto a Andrew Lippi (c), en el rol de moderador, y a Eric Gooden (d), representando al candidato demócrata Barack Obama, durante un ensayo del debate que se llevará a cabo hoy en Boca Ratón, Florida.
Foto: EFE / GARY CORONADO

Boca Ratón (EEUU), 22 de octubre – Votantes judíos como Charles Ash serán clave en las elecciones presidenciales de noviembre en el reñido y crucial estado de Florida, donde hoy se analizarán con lupa los comentarios de los aspirantes a la Casa Blanca sobre Israel.

El presidente de EEUU y candidato a la reelección, Barack Obama, y su rival, Mitt Romney, se verán hoy las caras en la Universidad Lynn de Boca Ratón, en el sur de Florida, durante su tercer y último debate televisado, centrado exclusivamente en política exterior.

Israel acaparará, junto con Irán, uno de los seis segmentos del debate de 90 minutos y expertos como Diana Negroponte, del centro Brookings Institution en Washington, aseguran que “lo que se diga esta noche tendrá repercusiones domésticas y puede ayudar a ganar votos entre los judíos de Florida”, uno de los “estados bisagra” que entregarán a Obama o Romney las llaves de la Casa Blanca.

Los judíos representan alrededor del 3.4% de la población de Florida, pero su alta participación ciudadana los lleva a tener un peso de hasta el 8% en el electorado, según el Proyecto de Demografía Judía de la Universidad de Miami.

El soleado estado sureño, que aporta más del 10% de los 270 votos electorales necesarios para ganar la Casa Blanca en el sistema de representación indirecta de EEUU, está todavía en el aire.

Según Real Clear Politics, una página web que realiza una media de las encuestas en el país, Romney encabeza ligeramente la intención de voto, con un respaldo del 48.7%, frente al 46.6% de Obama. Esa diferencia está dentro del margen de error de los sondeos, de ahí que cada voto cuente.

“Si los demócratas no logran alrededor del 70% del voto (de los judíos del sureste de Florida) no ganarán en el estado”, dijo este mes al diario Sun Sentinel el politólogo de la Universidad Lynn Robert Watson, autor del libro “Israel y el legado de Harry Truman”.

Y Obama, que logró un aplastante apoyo de alrededor del 80% de los judíos de Florida en el 2008, parece haber perdido parte del encanto de entonces.

Un sondeo realizado en septiembre por el Comité Judío Estadounidense cifra el apoyo al presidente entre los judíos de Florida en el 69%, frente al 25% de Romney y el 5% de indecisos.

Entre esos votantes está Charles Ash, un pequeño empresario que sirvió en el ejército israelí y dice tener “sentimientos muy fuertes sobre las relaciones entre EEUU e Israel”.

Ash, como otros electores judíos en esta parte del país, resiente el que Obama no se reuniese con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu durante la Asamblea General de la ONU en Nueva York el mes pasado pero volverá a respaldar a Obama en noviembre.

“Creo que fue un error pero la relación de Obama con Netanyahu es todavía muy estrecha”, dijo a Efe Ash, quien comparte con la actual administración la opinión de que el problema nuclear iraní y su amenaza para la seguridad de Israel debe solucionarse por la vía diplomática.

Distinta opinión tiene Phil Warheit, un judío jubilado de 72 años, quien cree que “al Gobierno de Obama no le importaría si Israel desapareciese de la faz de la Tierra” y quien pese a haber votado por demócratas como Bill Clinton en el pasado, apoyará “sin dudarlo” a Romney en estas elecciones.

“No es una cuestión de si Romney es o no la persona correcta. Obama es el hombre equivocado”, dice Warheit.

“Los judíos estadounidenses tienen un problema- sus padres y abuelos votaron a los demócratas y ellos siguen haciendo lo mismo”, concluye el empresario jubilado, en referencia a la tendencia tradicional de los electores judíos a respaldar a los correligionarios de Obama.

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El presidente, que tendió la mano al mundo musulmán durante su discurso en El Cairo (Egipto) en junio del 2009, no logró que ese gesto disminuyese el resentimiento hacia Occidente e Israel y que, como consecuencia, Tel Aviv se mostrase más proclive a hacer concesiones para lograr la paz en la región.

El resultado, como recuerda la revista The Economist en un especial sobre las elecciones de EEUU este mes, es que los árabes lo acusan de seguir siendo pro-israelí y los israelíes, a su vez, de haberlos abandonado.