La leche, un alimento necesario en la dieta diaria

Para algunos nutricionistas, la leche es un alimento completo. Otros no la recomiendan.

Consumir leche en los primeros años de vida es fundamental para el desarrollo.
Consumir leche en los primeros años de vida es fundamental para el desarrollo.
Foto: Shutterstock

La leche, como casi todo en esta vida, tiene sus adeptos y sus detractores. Los primeros resaltan sus propiedades nutricionales, mientras que los segundos aseguran que, una vez superada la primera etapa de la niñez, ya no es necesario que forme parte de la dieta de los humanos.

Sin embargo, la mayoría de los nutricionistas coinciden en reconocer que es el alimento más completo para el ser humano, debido a su contenido de proteínas, vitaminas y minerales. Sobre todo del calcio, indispensable para la formación de los huesos en la primera etapa de la vida y para evitar la osteoporosis en las mujeres postmenopáusicas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el consumo de 182 litros al año como mínimo, mientras que la Organización de Agricultura y Alimentos de las Naciones Unidas (FAO por sus siglas en inglés), recomienda mucho más: 300 litros al año. Esto se debe a que un vaso aporta casi un tercio de las recomendaciones diarias de calcio para un adulto.

Pero, ¿qué hacer cuando el sabor de esta bebida no resulta agradable y por tanto se rechaza su consumo?

El desayuno es la comida ideal para comenzar a ingerir esta bebida en el día, de manera tan fácil como incluyendo una taza de cereal entre los alimentos que se consumen para empezar la jornada.

La variedad de cereales que hay en el mercado es enorme, como para complacer los gustos más exigentes, y la alergia tampoco es una excusa válida para no consumirla, puesto que hay variedades disponibles sin contenido de lactosa.

A las madres de niños que se niegan a tomarla con las comidas porque no les gusta su sabor, se les recomienda incluirla en los platillos que preparan, por ejemplo en las sopas y risottos, sustituyendo el agua que requiere la receta. También conviene hacerles el hábito de tomarla en lugar de refrescos carbonatados en las meriendas y después de hacer actividades físicas, y ofrecerla con chocolate en lugar de una barra de caramelo cuando deseen comer algo dulce.

Lo mismo se puede aplicar a los adultos, quienes pueden beber una taza de capuccino o café latte después de las comidas para aplacar los deseos de un postre, sin estropear la dieta. Recuerda que la leche baja en grasa o descremada aporta los mismos nutrientes que la entera, pero con menos calorías, por lo que es la opción ideal para las personas con una dieta hipocalórica.

Algunas ideas para incluirla en las comidas: en postres como flanes y natillas; en salsas como la bechamel, en tartas de verduras y frutas y como base para preparar sémolas, harinas y avena; reemplazando el agua para elaborar masas de pizzas y pastelería, así como en batidos, sorbetes y helados.

Comienza hoy mismo a incorporarla en tu dieta, tu organismo te lo agradecerá.

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