Medida J propone recaudar más para el transporte en Los Ángeles

El plan de transporte del condado de Los Ángeles se financiaría con una extensión del impuesto sobre la venta

Medida J propone recaudar más para el transporte en Los Ángeles
La supervisora Gloria Molina visitó La Opinion y dio su apoyo a la Medida J.
Foto: La OpininCiro Cesar

Las autoridades de Los Ángeles sueñan con tener rutas de trenes que lleguen al mar, a las terminales del aeropuerto y al olvidado Valle de San Gabriel, en el año 2023, entre otros proyectos enfocados en mejorar la movilidad de la región con más tráfico del país.

Para lograrlo, no obstante, los residentes tendrían que seguir pagando hasta el año 2069 alrededor de 25 dólares anuales por impuestos a las ventas, extendiendo otras tres décadas el incremento tributario de medio centavo que aprobaron los votantes en 2008.

Es la Medida J, que estará en la boleta electoral el 6 de noviembre, vista por sus detractores como un cheque en blanco para una agencia desconectada con las necesidades de los pasajeros, pero por quienes la respaldan como la opción más viable para agilizar el transporte y el desarrollo del condado.

“La Medida J es la oportunidad de acelerar estos proyectos”, afirmó la supervisora del condado Gloria Molina. “No vamos a construir más carreteras, por eso necesitamos esta inversión en infraestructura ahora. Al final del día beneficiará a todos en la región, es un complemento necesario”, agregó.

La Medida R, el aumento tributario en vigor desde 2009, ha dado a la Agencia Metropolitana de Transporte (Metro) los fondos para concluir la ampliación de la línea Verde hacia el sur de Redondo Beach y la Dorada, al este del condado, en el año 2035, y terminar el Tren Subterráneo al Mar en 2036.

Abriendo una línea crédito con los ingresos de la Medida J, estas obras se terminarían del 2020 al 2022, y reduciría las tasas de interés. Con una plataforma adicional de 90,000 millones de dólares también se invertiría en la red de buses, autopistas, reparación de calles, sincronización de semáforos y puentes.

Para una coalición integrada por líderes comunitarios del Sur de Los Ángeles, Beverly Hills y el este del condado y el Sindicato de Pasajeros (BRU), no hay razón para darle otro voto de confianza a una dependencia que por años ha ignorado a los más pobres, sus principales clientes.

“Cuatro años después están regresando a pedirnos más dinero”, expresó Sunyoung Yang, organizadora del BRU, grupo que reclama por recortes de servicios en buses y alzas de tarifas, pese a los fondos adicionales por la Medida R. “Nos dan pocos detalles sobre cómo invertirán ese dinero”, añadió.

Un reporte de la Corporación para el Desarrollo Económico del Condado de Los Ángeles (LAEDC) expone que los proyectos anticipados con la Medida J crearían 250,000 empleos, pero Eric Romann, organizador del BRU, recalca que sólo beneficiarían un sector limitado, mientras se ataca a la clase trabajadora.

El Sindicato de Pasajeros asegura que Metro ha fallado en su promesa de invertir 20% de los ingresos de la Medida R en el sistema de autobuses, destinándolo a la construcción y operación de las líneas de trenes. “Por eso hace cuatro años se les dio el voto de confianza”, dijo Rosa Miranda, una activista de Pico-Union. “Es como si fuéramos la tarjeta de crédito para seguir sus proyectos, pero para los pasajeros no existe nada”, manifestó.

Art Leahy, titular de Metro, negó que estén descuidando a los usuarios de los autobuses. “Hemos hecho grandes inversiones para mejorar la calidad del servicio de los buses”, afirmó.