Los recortes automáticos

La incapacidad de acuerdos políticos lleva a medidas extremjas

Los californianos tienen ante si lo que hoy llaman “precipicios fiscales” que representan una ola de recortes de presupuesto automáticos, desencandenados por la incapacidad de demócratas y republicanos para alcanzar acuerdos.

Tanto en Washington D.C., como en Sacramento, la posibilidad de un pacto bipartidista se vio frustrada por las diferencias de cómo lidiar con el déficit fiscal.

Los republicanos creen que se puede alcanzar el equilibrio fiscal exclusivamente con recortes de presupuesto y recortes de impuestos, mientras que los demócratas piensan que la fórmula es una combinación razonable de recorte de gastos y aumento de impuestos.

La falta de una visión común para reducir el déficit condujo a la idea de establecer recortes automáticos del presupuesto federal por valor de 120,000 millones de dólares y aumentos de impuestos. Los recortes son la mitad en defensa y la otra mitad en programas sociales. La Oficina Legislativa de Presupuesto estima que el impacto de esta acción empujará al país nuevamente a la recesión.

En California se cierna un peligro similar.

En este caso, la parálisis legislativa llevó al gobernador Brown a apostar a que los votantes aceptarán un aumento de impuestos para equilibrar los números. De lo contrario, la ausencia de esos fondos anticipados va a conducir a una reducción de 5,200 millones de dólares en el sistema escolar k-12 y los colegios comunitarios, además de 250 millones de dólares menos para las universidades estatales.

Es lamentable que la polarización política lleve a la necesidad de acciones equivalentes a tener una pistola apuntando a la cabeza.

En Washington es la dinámica repetida entre la mayoría republicana del la Cámara baja y la Casa Blanca de ver quien pestañea primero en el camino al precipicio. Es frustante que se gobierne de esta manera, que así se establezcan las prioridades en vez de a través consensos políticos. El resultado de la elección presidencial debería marcar el tono de cual enfoque, entre demócrata y republicano debe prevalecer en las negociaciones de noviembre y diciembre sobre el déficit federal. Lo mismo ocurrirá en California, con el éxito o fracaso de la Proposición 30.

Esta es una oportunidad doble para los votantes de California para decidir entre las dos estategias partidarias para enfrentar el déficit. Deben recordar que este no es un ejercicio teórico sino que tendra una repercusión directa en su calidad de vida.