Sin América Latina

Preocupa la visión excepcionalista de Romney para el exterior

América Latina prácticamente brilló por su ausencia en el debate sobre política exterior entre los candidatos presidenciales. Esto no es casualidad, sino un reflejo de que las prioridades internacionales estadounidenses, permanecen alejadas de la región.

La política exterior de la administración Obama ha estado absorbida por el Medio Oriente —la Primavera Árabe, el terrorismo islámico e Irán—, reenfocando su atención a China como su principal rival mundial y en otros temas que van desde la crisis europea a las incertidumbres del régimen de Corea del Norte.

Es bueno que Latinoamerica no esté considerada en la lista de conflictos o amenazas prioritarias para Estados Unidos. Pero eso tampoco significa que la región deba estar relegada de la atención de Estados Unidos.

Un error garrafal es no reconocer que América Latina es un campo de batalla comercial en el que la ausencia de EEUU le abre espacios a China y Rusia.

En el debate del lunes pasado la única mención sobre América Latina la realizó el ex gobernador Romney, en cuanto a su potencial como mercado. Luego recurrió al sitio común de nombrar a Hugo Chávez y Fidel Castro para argumentar las “debilidades” de la política exterior de Obama.

En cuanto a lo comercial, la administración Obama actuó positivamente, llevando a cabo la concreción de los tratados de libre comercio con Colombia y Panamá. Sin embargo, el mensaje a la región en 2009, del presidente sobre una “sociedad pareja” junto Latinoamérica —en contraste con las posiciones arrogantes asumidas por EEUU en el pasado—no se manifestó en muchos hechos.

Aquí nos preocupa la visión expresada numerosas veces por Romney en cuanto al excepcionalismo estadounidense en el mundo. Un punto de vista que ha conducido a los peores errores en la política exterior de nuestro país. Este lenguaje lo mostró Romeny cuando dijo en el debate que EEUU “no ha dictado a otra naciones (sobre qué hacer), hemos liberado a otras naciones de dictadores”.

Quiza esto le gane puntos con algunos votantes, pero es un buen ejemplo de la soberbia originada por la ignorancia. En Latinoamérica se recuerdan bien las dictaduras crueles respaldadas por Washington, las mismas que ahora Romney amenaza con revivir con lo peor de la política exterior estadounidense.