Política entre los vientos huracanados

Aún es incierta la magnitud del daño que el huracán Sandy provocará en el noreste de Estados Unidos, pero el tamaño del problema y de la actitud que los candidatos y el gobierno federal presenten ante él tendrán presumiblemente efectos en la contienda por la Presidencia que tiene su punto culminante en la elección del próximo martes 6 de noviembre.

Así, incluso los vientos y las lluvias de Sandy tienen un peso político. A muchos les parecerá chocante que, mientras millones de personas esperan con ansiedad el golpe de la tormenta o sufren sus efectos, otros estén formulando balances con miras a la elección. Pero es inevitable y en cierta forma es necesario: de la actitud y la actividad que ambos aspirantes muestren en relación a esta emergencia los ciudadanos sacarán conclusiones sobre el talante y el tamaño de cada uno de ellos. Y en el caso específico del presidente Barack Obama, la respuesta que su gobierno dé en estos momentos de crisis será un factor determinante en la balanza, una prueba pronta y concreta de que tiene el liderazgo que la nación necesita para enfrentar momentos de riesgo y dificultad

En 2005, la administración del entonces presidente George W. Bush se vio mal y actúo de modo tardío e insuficiente ante la crisis por el azote del huracán Katrina en Nueva Orleans y otras zonas de la costa del Golfo de México. Y su lentitud e ineficacia ante la tragedia le pasaron factura y mermaron su credibilidad y la de su gobierno. Basta recordar el escándalo que estalló por el hecho de que el director de FEMA, la agencia federal encargada de asistir a la población en caso de desastre, fuera un funcionario sin experiencia en reacción ante grandes emergencias pero con larga trayectoria en el mundo de la crianza de caballos árabes (!).

Es cierto que en el momento del azote del huracán Katrina no había una elección presidencial a la vuelta de la semana, pero podría afirmarse con buen grado de razón que la pobre actuación del gobierno de Bush ante esa tragedia fue uno de los factores en el giro político que comenzó con la elección legislativa de 2006, en la que los demócratas tomaron el control del Congreso.