Un as bajo la manga

El venezolano Gregor Blanco, la joya escondida de los Gigantes
Un as bajo la manga
Gregor Blanco se prepara para realizar la mejor jugada defensiva de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional contra los Cardenales. [AP]

DETROIT, Michigan (AP).— Gregor Blanco tenía todo arreglado para integrarse a los Marlins de Miami hasta que se dejó seducir por los Gigantes de San Francisco.

Sin los servicios del jardinero venezolano, los Gigantes quizás no hubiesen tenido el juego perfecto de Matt Cain, el reemplazo tras la suspensión por dopaje de Melky Cabrera y el aporte tanto ofensivo como defensivo que ha tenido en la Serie Mundial.

Tras ser proclamado como el Jugador Más Valioso de la pasada temporada del beisbol invernal de Venezuela, Blanco ponderaba ofertas de clubes de Grandes Ligas.

Los Marlins parecían tenerlo atado hasta que Hensley Meulens, el coach de bateo de los Gigantes, se puso las pilas para reclutarlo.

Meulens siguió de cerca el desempeño de Blanco en Venezuela y se puso en contacto con el jardinero de 28 años de edad.

“El día antes que Gregor iba a firmar con los Marlins le llamé por teléfono y le dije: ‘oye, con nosotros vas a tener más chances de jugar. Nos falta un cuarto jardinero”‘, recordó Meulens.

“Tú haces todo lo que necesitamos en San Francisco. Tenemos muchos bateadores agresivos, y queremos a alguien con la calma tuya, que tome muchos pitcheos, que madure los pitcheos de los lanzadores para que no vayan tan profundo en el juego’. Lo convencí y al día siguiente firmó con nosotros”.

Después de todo, Blanco fue el líder de embasado y carreras anotadas en Venezuela.

Esa invitación para ir a los campos de entrenamiento fue la decisión perfecta y la temporada de 2012 se puede describir como de redención para el guardabosque venezolano.

Blanco se quedó sin jugar en las Mayores el año pasado, luego que los Nacionales de Washington le traspasaron a Kansas City en 2001.

Quedó en libertad tras una floja producción en las menores, cosa que Blanco atribuyó a una lesión en la muñeca izquierda que precisó de una operación.

“Dicen que el destino está escrito para cada quien y en mi caso Dios me puso en San Francisco”, declaró Blanco.

“Ningún equipo me había valorado antes, ningún equipo me dio esa confianza. Y eso lo encontré con los Gigantes”, agregó. Blanco dijo que llegó a los entrenamientos de primavera planteándose el objetivo de ganarse su plaza en el roster y el resto ahora es historia.