Necesitamos presidente nuevo

El candidato Republicano, Mitt Romney, merece una oportunidad

Elecciones

Este mes la caricatura del gobernador Romney creada por la campaña del presidente Obama finalmente se desvaneció. El Romney que Obama nos estuvo vendiendo desde el verano, el hombre desconectado de la realidad cotidiana del ciudadano promedio y solamente interesado en beneficiar a los multimillonarios, sencillamente no se materializó en los debates que comenzaron a principios de mes.

Todo lo contario. Desde el primer debate presidencial, en el que, de hecho, Romney apabulló al presidente, el pueblo estadounidense tuvo la oportunidad de observar a una persona totalmente distinta a la que nos habían descrito; vimos a un hombre serio, sumamente inteligente y, sobre todo, muy humano y humilde.

No nos debe extrañar, por tanto, que desde comienzos de octubre, el gobernador Romney haya subido en las encuestas y que su candidatura siga ganando “momentum”. Es evidente que los estadounidenses han respondido favorablemente al verdadero Romney y se ha identificado con su mensaje de futuro y progreso para la nación.

Y es que el pueblo estadounidense está frustrado con el rumbo que está siguiendo el país. Hace cuatro años Obama ganó las elecciones, prometiéndonos que nos sacaría del atolladero económico en el que nos encontrábamos, asegurándonos que el desempleo no rebasaría el 6%. A más de tres años de su gestión, el desempleo se encuentra estancado a alrededor del 8%, y para los latinos, a alrededor de un 10%. Cuando el presidente asumió su mandato, había 32 millones de personas recibiendo cupones de alimento, hoy tenemos 47 millones.

Y las cosas no parecen mejorar. Este año la economía creció más lento que el año pasado y el año pasado más lento que el anterior. En el último trimestre la economía creció a un ritmo de apenas 1.3 por ciento.

Ante este tétrico cuadro económico, no me parece prudente darle otra oportunidad al presidente Obama. Si sus políticas no funcionaron estos pasados cuatro años, ¿por qué pensar que van a funcionar en los próximos cuatro?

El presidente Obama apostó —y sigue apostando— en el gobierno para echar la economía a andar. Pero la realidad es que el gobierno, como hemos visto claramente durante estos pasados años, no puede crear una economía robusta. El programa de gasto público del presidente de casi un millón de millones lo único que produjo fue menos crecimiento y más desempleo.

Me parece, pues, que si queremos cambiar el rumbo que ha tomado nuestra economía, tenemos que cambiar la filosofía de gobierno que actualmente domina Washington y darle la oportunidad a otra persona, a otra visión económica. Los debates de este mes están llevando a la mayoría del pueblo americano a concluir que el gobernador Romney es esa persona que nos puede ofrecer un camino alterno.

El gobernador Romney, en efecto, tiene una visión muy distinta a la del presidente. Él reconoce que solo la empresa privada puede fomentar un verdadero y saludable crecimiento económico que lleve a la creación vigorosa de empleos. Por eso, ha propuesto un plan que busca reducir la participación del gobierno en la economía para facilitar e incentivar la expansión del sector privado. El gobernador propone disminuir considerablemente el gasto público, eliminar onerosas regulaciones gubernamentales de la empresa, y mantener las contribuciones que pagan las empresas —particularmente las pequeñas— a un nivel bajo.

Otro reto que enfrenta la nación para el cual necesitamos nuevo liderato es el de inmigración; un asunto que es de suma importancia para nosotros, los latinos.

El candidato Obama nos prometió, una y otra vez, hace cuatro años, que de salir electo, en el primer año de su mandato, empujaría un proyecto de reforma migratoria. Sin embargo, a pesar de tener una mayoría demócrata en la Cámara y en el Senado en Washington, optó por no hacer nada para atender este importante tema. El presidente nos dio su palabra y sencillamente no la mantuvo.

Pero, el presidente no solo dejó de cumplir con su promesa a nuestra comunidad. El presidente Obama ha implantado la política más agresiva de deportación en la historia de los Estados Unidos. El mismo que se proclama como nuestro amigo, ha deportado más inmigrantes que cualquier otro presidente en la historia.

El presidente nos dice que el número ha aumentado porque él está deportando criminales, pero las propias estadísticas del gobierno nos muestran lo contrario. Hasta 50% de las personas deportadas hasta el momento no tienen antecedentes penales.

No podemos recompensar a alguien que nos falló y que está activamente persiguiendo a nuestra comunidad, separando miles de nuestras familias a través de la nación. Necesitamos un nuevo líder.

Durante los debates el gobernador Romney dijo claramente, que, de convertirse en presidente, buscaría trabajar con demócratas y republicanos en el Congreso para alcanzar una reforma legislativa permanente de nuestro sistema de inmigración. También dijo que se opone a las deportaciones en masa y a las redadas.

El presidente tuvo la ocasión de hacer algo y no lo hizo. ¿Qué nos hace pensar que en un segundo término haría algo para adelantar el tema?

Démosle ahora la oportunidad al gobernador Romney. Si nos falla, como nos falló el presidente, ya sabemos que hacer de aquí a cuatro años. Pero, ahora, démosle la oportunidad.