Pequeños pacientes celebran Halloween

Unos 50 pacientes de Miller's Children's Hospital se disfrazaron para celebrar
Pequeños pacientes celebran Halloween
Jasmine Marin, de 3 años, recibe un regalo de un bombero de Long Beach.
Foto: La Opinión - Aurelia Ventura

La pequeña Julia Duarte no pudo salir a pedir dulces en su vecindario de Inglewood porque estaba ingresada en el hospital para continuar su tratamiento de quimoterapia. Pero a pesar de sus dolores de cabeza, jeringas y hasta ataques epilépticos, esta niña de cuatro años de edad celebró Halloween.

Julia escogió personalmente su traje de mariposa de color morado. Tenía antenas y un par de alas en la espalda que las reposó en la silla de ruedas que empujaba Erika, su madre.

“Ella estaba triste porque pensaba que no iba poder ir a trick or treat, y cuando nos dijeron que podía disfrazarse y hacerlo en el hospital, se alegró mucho”, dijo Erika.

Julia era parte de un grupo de 50 pacientes pediátricos de Miller’s Children’s Hospital de Long beach que se disfrazaron para recorrer las instalaciones.

Algunos niños eran empujados en sillas de rueda por sus padres, los más pequeñitos eran transportados en vagones infantiles y halados por bomberos voluntarios, mientras que otros hacían su mejor esfuerzo para caminar.

Para algunos niños esta celebración es tan importante que recorrerían el hospital conectados a suero o medicina intravenosa.

Durante el recorrido Julia a veces sonreía, especialmente cuando veía algún adorno, como una brujita bailarina o algún disfrazas ingenioso como una mujer vestida de banana.

En la celebración de Halloween del año pasado en su vecindario, Julia recibió dulces. Este año recibió juguetes, crayolas, lápices y pretzels.

Tal vez no es lo que los niños quieren o esperan en esta celebración, pero el personal del hospital no puede arriesgar la frágil salud de los menores dándoles dulces, dijo una portavoz del hospital.

Algunos están en dietas restrictivas, otros son alérgicos a colorantes, mientras que a otros simplemente el estómago no les aguanta golosinas.

Por décimos año consecutivo, unos 20 bomberos de Long Beach llevaron regalos y acompañaron a estos niños.

Horacio Jasso, de 6 años de edad, quien es sobreviviente de un cáncer en el cerebro, se vistió del Hombre Araña, le gustó toda la atención que los bomberos y en general todos los adultos le brindaban.

“Este juguete rosa es para mi hermana. Yo se lo voy a regalar”, dijo el pequeño quien no duda en compartir lo recaudado durante su recorrido.