En salud muy claras diferencias

Los programas de ambos candidatos tienen un elevado costo económico
En salud muy claras diferencias
En los programas de salud de los dos candidatos a la Presidencia se encuentran las mayores divergencias.
Foto: La OpinionArchivo

Segunda de una serie

de dos

En pocos temas de la campaña la diferencia entre las propuestas del republicano Mitt Romney y el presidente y demócrata Barack Obama son tan sencillas de explicar como en el área de salud, un tema que consistentemente está en tercer lugar de las prioridades de los votantes latinos en la encuesta Impremedia/Latino Decisions.

La diferencia es clara: el presidente Barack Obama impulsó y apoyó una reforma al sistema de salud que fue aprobada por el Congreso y firmada por el Presidente en 2010. En el verano de este año, la Corte Suprema reafirmó la constitucionalidad de dicha ley, particularmente de la cláusula que obliga a comprar seguro a todos los ciudadanos, con excepciones de quienes no puedan pagarlo o tengan determinadas creencias religiosas, entre otras.

La ley de reforma de salud amplía el acceso a cobertura sanitaria aplicando diversos reglamentos, desde prohibir que las compañías privadas excluyan a personas por enfermedades previas o actuales, hasta permitir que los jóvenes hasta 26 años puedan entrar en las pólizas de sus padres, cerrar el “hueco de la donut” en medicinas de Medicare y mandar a que los seguros cubran en su totalidad exámenes preventivos sin copagos o deducibles. También pondría en vigor una serie de mercados de cobertura que abaratarían el costo de comprar seguro a personas que se queden sin cobertura en sus trabajos o en la vida pública.

La Ley, cuyo nombre técnico es Ley de Cuidado Accesible y Protección al Paciente, pero que popularmente se ha llegado a llamar “Obamacare”, ha sido objeto de intensos ataques de parte de grupos conservadores y del partido republicano, y en particular del candidato a la presidencia Mitt Romney, quien a pesar de haber patrocinado una medida muy similar cuando era gobernador del estado de Massachussets en 2006, considera que la ley no es buena para toda la nación.

Romney ha prometido derogar la ley de reforma de salud en el “primer día” de su gobierno, aunque los análisis de expertos legales indican que para hacerlo realmente tendría que pasar por el Congreso.

El candidato republicano afirma que la ley permite que el gobierno federal “tome control” del sistema sanitario, aunque en realidad “Obamacare”, que aún no ha entrado totalmente en vigor, no convierte el sistema en un plan del gobierno, sino expande cobertura pública en algunos casos y cubre “huecos” en el sistema privado para que haya más personas con seguro, entre otras medidas.

“Obamacare no fue popular al ser aprobado y sigue sin serlo, los estadounidenses saben que es lo incorrecto. ¿Cuándo fue la última vez que un programa masivo de gobierno abarató costos, aumentó la eficiencia o mejoró la consistencia de un servicio?”, pregunta Romney en su página web.

No obstante, la ley de sanidad que el republicano impulsó en Masachussets tiene elementos muy similares a la ley de la nación, incluyendo el requisito de tener seguro, con algunas excepciones y una multa para quienes no lo cumplan. En ese estado, la cobertura aumentó al 98% de los residentes y aunque los costos en cobertura sanitaria han aumentado, los expertos esperan que a la larga disminuyan, ya que está permitiendo más énfasis en la prevención temprana de enfermedades.

Detalles de la Ley de Reforma “Obamacare”.

El plan de Obama para su segundo período es continuar implementando la Ley de Cuidado Accesible y Protección al Paciente (Obamacare), algunas de cuyas cláusulas entraron en vigencia de inmediato y otras lo harán progresivamente en los próximos años.

Por ejemplo, efectivo de inmediato luego de su aprobación, las compañías de seguro ya no podrán rechazar a niños en pólizas de seguro por tener una enfermedad previa. Esto se ampliará a adultos en una fecha posterior. Tampoco se pueden poner límites máximos en gastos médicos, y los jóvenes menores de 26 años pueden entrar al seguro que tengan sus padres. Antes sólo los menores podían hacerlo.

Según un análisis del Centro para el Progreso Americano (CAP) en los dos años desde que se aprobó, 2.5 millones de adultos jóvenes menores de 26 años han logrado asegurarse sólo con esa cláusula, entre ellos más de 700,000 latinos.

Más de 30% de la población latina no está asegurada y la tasa de niños latinos sin seguro es más del doble que en la población en general.