Fuerte caída en remesas a México

Familias de trabajadores migrantes enfrentan la peor reduccion de dinero en más de treinta meses
Fuerte caída en remesas a México
El auge de las remesas en Tlapa, donde la economía se centra en el dinero proveniente de Estados Unidos, las casas de cambio se vuelven indispensables para la subsistencia de las familias de los migrantes.

MÉXICO, D.F.— Los Celis saben lo que es vivir con el estómago y el corazón en guardia: el padre de familia que emigró a Estados Unidos cuatro años atrás para costear la escuela de sus dos hijos a veces manda dinero y a veces no, según la racha de empleo que justamente se vino muy mala hace unos días.

En septiembre pasado el Banco de México registró la peor caída en la recepción de remesas en el país desde 2009: fue un 20.2% menos (1663.6 millones de dólares) respecto al mismo mes del 2011 cuando entraron 2085.9 millones de billetes verdes.

Muchas familias penden ahora del cheque del desempleo de los suyos en la Unión Americana como el padre de los Celis que lleva dos meses sin trabajo como pintor de exteriores en Washington y los 200 dólares que mandaba por quincena se redujeron a una llamada telefónica de disculpa.

“Dice que no tiene trabajo y tiene que pagar la renta y está muy triste, pero yo más”, se sincera Cereza, la esposa y madre de la familia que comienza desesperarse. “Mi marido ni está con nosotros ni nos manda dinero y yo estoy de padre y madre con mis niños, con los problemas de adolescentes además de lo económico”.

Con poco éxito, esta mujer busca trabajo con la familia en el sur del Estado de México. Limpia casas, vende cualquier cosa, pero no es fácil: los niños pasan hambre. “Con toda la vergüenza del mundo pido dinero a mis padres”.

Banxico registró la precipitación de entrada de divisas por remesas desde agosto, cuando se estancaron en 1887.3 millones de dólares y sumaron así un trimestre a la baja, aunque desde inicio de año venía recuperándose frente a la economía norteamericana que los analistas describen como “lenta e inestable” desde la recesión.

“En el segundo semestre de 2012 las remesas habían tenido un incremento y ahora vuelven a caer, lo cual confirma los pronósticos del Fondo Monetario Internacional que calcula que a Estados Unidos le llevará hasta 10 años para recuperarse”, dijo Rodolfo García Zamora, analista de la Universidad Autónoma de Zacatecas.

En 2007 las remesas enviadas a México sumaron 23,979 millones de dólares para alcanzar el récord histórico y consolidarse como la segunda fuente de divisas en el país, después del petróleo.

“El reto hoy es acostumbrarnos en México a la incertidumbre de los altibajos de dólares y hacer un cambio en la estrategia laboral para crear empleos permanentes en la mitad de los municipios mexicanos que dependen de las remesas “.

Por ahora no hay muchas alternativas, describe Francisco Núñez, un mariachi en el barrio latino de Boyle Heights, quien es uno de los tantos mexicanos que ha tenido que reducir el monto de lo que envía a sus familiares en La Barca, Jalisco.

“Esto de la cantada ya deja muy poco”, comentó. “Antes les mandaba de 200 a 300 cada semana, pero ahora lo que se puede, apenas si completo los 100”.

Tiene 21 años viviendo en el Este de Los Ángeles, pero sus padres continúan sobreviviendo con lo que les manda.

“Como está el sistema aquí ya se nos hace más difícil mandar, hay mucho desempleo”, justificó el mariachi.

A Ramón López también se le está dificultando enviar los 200 dólares mensuales que le enviaba a su hijo en Acapulco.

Trabaja en un fábrica de costura y dice que hay muy poca chamba, que le han recortado las horas de trabajo y ahora apenas le alcanza para la renta.

“Yo tengo poco tiempo viviendo acá y sólo le he mandado tres veces, la primera vez fueron 200 dólares y ahorita pues sólo 100”, comentó al salir de la casa de cambio Ria, en el bulevar César Chávez y calle Chicago.

Antonio Ramírez hace siete meses emigró de Guadalajara, Jalisco, para llegar a trabajar como lavaplatos en un restaurante de Los Ángeles.

Con el primer cheque tuvo la oportunidad de mandarle a sus papás 400 dólares, pero conforme fue pasando el tiempo sus gastos lo han limitado.

“Me dicen que qué pasó, que por qué no les he mandado, pero pues hay poco trabajo, cómo quieren que le haga?”.”.