Medida F controlaría alquiler de casas móviles

En los últimos años el alquiler de viviendas en El Monte han subido un 300%
Medida F controlaría alquiler de casas móviles
Residentes del complejo de casas móviles en El Monte, dicen que apoyan la Medida F que evitaría los aumentos excesivos.
Foto: La Opinión - J. Emilio Flores

Casi el 90% del ingreso mensual de la familia Torres cubre el alquiler del terreno donde está su humilde casa móvil, en un parque de la ciudad de El Monte. Desde 2007, las tarifas han subido rápido, sin tope, superando los 1,400 dólares en diciembre.

“Sólo mi esposo trabaja y gana 1,600 dólares al mes. ¿Qué hacemos con 200 dólares? No nos alcanza ni para comer”, dice Deisy Torres, quien ha vivido en el lote de casas móviles Brookside durante los últimos 14 años.

Cuando su familia llegó al lugar la cuota era de 550 dólares, pero hace poco todo cambió. “Hace cinco años los dueños empezaron a subirnos la renta de manera excesiva, hasta por 400 dólares”, comentó.

Otros residentes de casas móviles en El Monte pagan de 490 a 560 dólares al mes, pero las 500 familias que viven en Brookside tienen una tarifa de más de 1,000 dólares.

Para resolver esa irregularidad, el Concejo de El Monte incluyó en la boleta electoral del próximo 6 de noviembre la Medida F, que pide revocar una ordenanza promulgada en 1990 que impide a la Ciudad meter las manos por los habitantes de viviendas móviles que pagan alquileres elevados.

“Ata por completo las manos del Concejo Municipal”, explicó el concejal Bart Patel, sobre dicha ley. “Estamos tratando de corregir lo que está mal aquí”, indicó el funcionario.

La Medida F se enfoca en detener las prácticas cuestionables de la compañía Brookside Investment Ltd, dueña del parque Brookside, que han expulsado a decenas de familias en los últimos años.

“No es justo lo que le están haciendo a esta gente trabajadora, que tiene sueldos muy bajos”, dijo André Quintero, alcalde de El Monte. “Ellos quieren vender estas casas y seguir ese ciclo, para que estas corporaciones ganen más dinero sobre las espaldas de esta gente buena”, añadió.

Según vecinos y funcionarios de esa ciudad, después de las expulsiones la empresa toma propiedad de sus viviendas, las repara y las vuelve a vender.

No es tan fácil mover estas casas. El traslado cuesta hasta 10,000 dólares. Por eso ahí las dejan.

Jesús León, que ha vivido en Brookside por una década, está a punto de pasar por ese trago amargo. Una nota le pide abandonar el lote en unos días. “No quiero irme porque aquí nació y creció mi hijo. Ellos nos están cobrando como si fuera un club campestre”, mencionó.

Los abogados de Brookside Investment Ltd, que no pudieron ser contactados para un comentario, demandaron a la Ciudad alegando que al presentar la Medida F se violó la ley de 1990. Si ésta es aprobada, la empresa pide una compensación de dos millones de dólares.

Apenas después que los ediles incluyeron la medida en la boleta, la compañía volvió a subir el alquiler.

“A menos que la Ciudad esté de acuerdo en revocar estas acciones no tenemos otra opción que proteger nuestro derecho e intereses mandándole a usted este aviso de aumento de renta”, dice una carta firmada supuestamente por Steve Rowe, gerente regional de la corporación.

“Estos dueños son malos, no se tocan el corazón”, expresó la concejal Norma Macías.

La señora Torres confía en que la Medida F les traiga justicia. “Supuestamente ellos son tan poderosos que nadie puede hacer nada, pero como yo digo: ‘No hay poder más grande que el de Dios’”, dijo.