Razones para la reelección

Obama debe ganar para evitar un desastre aún mayor en la economía y en política exterior

Política

Un aspecto clave en estas elecciones, es que el candidato adversario de Barack Obama mantiene las mismas posiciones republicanas que exhibió el ex –presidente George W. Bush: desregulación, favorecer unilateralmente el amasar las fortunas de Wall Street, recortes de impuestos a los sectores más poderosos, a la vez que se recortan fondos del presupuesto de los sectores sociales —educación y salud— además de descuidar la infraestructura física en el país.

Retornar a las políticas del desastre no es algo que deba tener capacidad de hacer el país. Para quienes aún lo duden allí están los datos: no se han superado todavía, de manea completa, los desastres que dejaron los ochos años de la presidencia de W. Bush. Allí está el abismo del déficit federal y la deuda nacional.

Es cierto que la deuda total nacional de Estados Unidos ya venía ascendiendo, pero es de aclarar, que fue precisamente durante los dos períodos presidenciales de otro republicano, Ronald Reagan, que la deuda pasó de 1 billón (un millón de millones) a tres billones. Al final de la presidencia de Bill Clinton, se dejaron remanentes positivos en cuanto al presupuesto federal, es decir que W. Bush al inicio de su presidencia contó con superávit. Para 2000 se tuvo un monto de casi 230 millones de dólares. No era demasiado, pero era algo. Algo positivo en esas cifras del gobierno, que no se había alcanzado desde 1968.

Con el Presidente W. Bush el aumento tanto de déficit federal como de deuda fue por demás desbordante. No se requiere ser Galileo para saber que los números en rojo se dispararán si se hace lo que ese mandatario llevó a cabo: recorte con motosierra a los impuestos especialmente de los sectores más poderosos y a la vez embarcar al país en dos guerras, lo que se ha cobrado no menos de 4,000 vidas de soldados estadounidenses.

Luego de ocho años de desastre no es posible tener absolutamente resueltas las condiciones después de cuatro años de mandato del Presidente Obama. Es cierto que durante los dos primeros años los demócratas contaron con el apoyo del Congreso, pero no es menos cierto que en los últimos dos años la intransigencia republicana, especialmente la de miembros del “Tea Party”, ha bloqueado iniciativas que hubiesen favorecido la creación de empleo, el fortalecimiento de infraestructura física y en general medidas que pondrían en una situación más competitiva al país.

He aquí una primera razón que es por demás crucial. La llegada de los republicanos a la Casa Blanca constituiría un retroceso. No podemos resolver la crisis actual a partir de establecer las mismas políticas que generaron este estado de cosas.

Con Obama se tiene la esperanza de que las medidas puedan continuar su trayectoria en cuanto a promover un mayor poder adquisitivo en los mercados internos, a favorecer con mayor énfasis la demanda doméstica del país. Mediante ese apoyo se promueven las condiciones de reactivación en la economía nacional.

Un segundo aspecto: las propuestas de política macroeconómica que presenta Obama tienden a realizar un proceso de ajuste, combinado con reactivación económica. Esto es importante para que los costos económicos no recaigan sólo en sectores asalariados. Esto último es lo que proponen los republicanos y es lo ocurre en España. Resultado: la profundización de la crisis y de mayores costos económicos y financieros para poder superar los actuales problemas, aparte de que la solución –en este caso- evidentemente se obtendría a más largo plazo.

Tercera razón: el plano internacional. Romney no tuvo reparos en casi llamar ladrones de empleo a los dirigentes chinos. Esa es una falta grave en política internacional. Denota que los republicanos no saben que la mayoría de fondos acreedores de la deuda nacional proviene de China, que en unos tres años este gigante asiático tendrá ya la mitad del total de las reservas monetarias del mundo, y de que es el segundo socio comercial con Estados Unidos.

Obama debe ganar para evitar un desastre aún mayor. A esto se debe agregar que el propio Romney dejó sabores amargos a raíz de polémicas declaraciones en Londres y en Israel.

Lo menos que se requiere ahora es aumentar los factores de la crisis. Lo último que se necesita es de un conflicto entre Estados Unidos con China, Rusia y los tradicionales aliados europeos.